ROSA SALVADOR | Barcelona | 28/06/2010 | Actualizada a las 00:05h |La vanguardia

Sacresa, el grupo inmobiliario controlado por la familia Sanahuja, no ha logrado finalmente conseguir el apoyo de la banca acreedora para refinanciar su deuda, lo que la aboca a presentar concurso de acreedores con un pasivo del orden de los 1.800 millones de euros, lo que le situará entre las mayores insolvencias de la historia empresarial del país. Sacresa es la primera promotora catalana y llegó a ser la mayor inmobiliaria de España cuando controlaba Metrovacesa. La firma prevé presentar el concurso hoy mismo en el juzgado mercantil número 2 de Barcelona que dirige José María Ribelles, en el que cinco de sus sociedades presentaron la comunicación de insolvencia que prevé la Ley Concursal.

Román Sanahuja, en la inauguración de una obra de Metrovacesa, con su hijo Juan Manuel, en el 2008. Sacresa era entonces el primer accionista de la promotora

Román Sanahuja, en la inauguración de una obra de Metrovacesa, con su hijo Juan Manuel, en el 2008. Sacresa era entonces el primer accionista de la promotora /   Roser Vilallonga / Archivo

Un emporio inmobiliario

Sacresa cedió a Metrovacesa algunos de sus activos emblemáticos en 2008, como el centro comercial Las Arenas o el de Viladecans, y ha ido vendiendo activos a la banca, sobre todo viviendas terminadas y terrenos para construir oficinas y comercios. Aún así, los Sanahuja siguen teniendo una de las mayores carteras de suelo del país. Su principal activo es Finestrelles (donde está en marcha la construcción de dos torres de oficinas, diseñadas por Ricardo Bofill, un centro comercial y un hotel). Tienen también suelos en Madrid, Almería, Sagunto y en Catalunya en Girona, Granollers, Sant Vicenç dels Horts, Molins de Rei y Barcelona.

Fuentes financieras explicaron que el “pool” bancario, formado por una quincena de entidades a las que la familia adeuda unos 1.600 millones de euros, no ha considerado creible el plan de viabilidad presentado por la familia, que preveía ceder a la banca activos valorados en más de 1.000 millones de euros, una quita del 30% en la deuda que no cuenta con garantía hipotecaria y un periodo de carencia de cinco años para todos los pagos. Los Sanahuja, según este plan, cedían a la banca prácticamente todos sus activos inmobiliarios, incluido su proyecto estrella de Finestrelles, y retenían la nuda propiedad del centro comercial Magic Badalona, unos terrenos para promover viviendas junto a Finestrelles y la sociedad patrimonial propietaria de l’Illa Diagonal. Su propósito era redimensionar la deuda a la actual situación del mercado inmobiliario y centrarse de nuevo en la promoción de vivienda en el área de Barcelona.

Las entidades financieras, sin embargo, han considerado que la deuda que retenía el grupo (unos 500 millones de deuda bancaria, 400 de ellos con garantía hipotecara, y cerca de 180 millones de deuda con Hacienda) tenía escasas posibilidades de ser pagada, por lo que el acuerdo no evitaría la presentación del concurso en un par de años, en el que podrían impugnarse y revertirse las ventas de activos que se preveía realizar ahora. La banca, además, se ha negado a dar nuevos créditos al grupo, sin los cuales éste no podía llevar a cabo las promociones previstas en los terrenos que retenía. La presencia en el “pool” de entidades financieras internacionales, muy reacias a comprar activos para reducir deuda, ha sido otro de los factores que ha hecho imposible llegar a un acuerdo.

La familia Sanahuja llegó a asumir una deuda de unos 6.000 millones de euros en su empeño por tomar el control de Metrovacesa frente a la oposición de Joaquín Rivero. Román Sanahuja logró su propósito y asumió la presidencia de la inmobiliaria, en la que llegó a controlar el 85% del capital, pero su proyecto empresarial se vino abajo cuando la banca se negó a permitir la fusión de Sacresa con la propia Metrovacesa, una operación que hubiera hecho más asumible el endeudamiento del grupo. La dureza de la crisis inmobiliaria, que ha paralizado sus promociones y le ha impedido vender sus principiales activos, ha agravado el problema.

Desde 2008, cuando la situación financiera de Sacresa ya se consideró inasumible, los Sanahuja han ido llegando a acuerdos con la banca para reducir su endeudamiento con la cesión de activos, principalmente sus acciones de Metrovacesa, inmobiliaria en la que ahora tienen un porcentaje casi testimonial.

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Written by carlos guerrero

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