A continuación reproduzco el artículo publicado en la revista Emprendedores, de Pilar Alcázar, «El difícil trago de cerrar tu negocio», en el que he colaborado como experto en la materia. Debido a la extensión del reportaje que podéis leer en el anterior enlace, os adelanto las dos secciones en las que he colaborado.

Cuándo y cómo echar el cierre de tu empresa con el menor coste posible

Salidas posibles en una situación de crisis

Una vez que hayas calculado tu nivel de endeudamiento y conozcas la situación del negocio, el siguiente paso es hacer un plan de viabilidad, para ver si puedes continuar intentando sanearlo o debes tomar alguna otra decisión más drástica.

Pilar Alcázar

1. Hacer un plan de viabilidad

Como explica Marta Brosa, socia de Brosa, Abogados y Economistas, “lo primero es detectar si la empresa es viable o no. Sólo si hay viabilidad, tiene sentido luchar y dedicar los recursos a la continuidad del negocio. El camino natural en esos casos es la reestructuración de la empresa, concretar si hay recursos económicos para asumirla o capacidad de endeudamiento para financiarla y aplicar los objetivos marcados en el plan de viabilidad, que deben estar enfocados a potenciar los ingresos. En caso contrario, debe optarse por el cierre”.

Debes tener en cuenta
Un plan de viabilidad te debe permitir conocer todos los puntos críticos de tus áreas de actividad: producción, comercialización y proyección financiera.  Debes analizar tu mercado y ver posibilidades de internacionalización o ampliación del mercado actual, tu cartera de productos (para eliminar los que no sean rentables o mejorar los que tengan posibilidades de mejora), tus acciones de marketing y ventas, la misma idea de negocio, la organización… y crearte un plan de supervivencia que contemple los cambios necesarios en la actividad y las necesidades de financiación.
“El plan debe decir cómo vas a salir del bache, si vas a eliminar una línea de productos, si solicitarás refinanciaciones, si vas a dilatar tus plazos de pago o acortar los cobros. No debe limitarse a cumplir tus obligaciones y a pagar tus deudas, sino que tiene que estar enfocado a generar negocio. De poco sirve poner una mano en un agujero, si mañana van a salir otros”, advierte López.
“Además, debe incluir una serie de hitos a conseguir, en el corto y largo plazo. Estos objetivos se deben enmarcar en un plazo que no supere los tres años. Además, debes realizar revisiones periódicas trimestrales y otras profundas cada seis meses, para ir corrigiendo posibles desviaciones”, añade Sergio López.
Es posible que para acometer el plan de reestructuración necesites una inyección de capital en tu negocio. En este sentido, recuerda que “una regla de prudencia y equilibrio financiero básica es que las deudas totales contraídas por la empresa no deben superar nunca el valor de los fondos propios. La principal fuente de financiación deben ser los recursos propios y no los ajenos”, explica Marta Brosa.
Si solicitas más financiación, “es importante tener en cuenta la relación entre endeudamiento a corto y a largo. La calidad del endeudamiento es mejor cuando la proporción de financiación ajena a corto sea menor”, recomienda Brosa.
Por último, debes diseñar un plan de contingencias previendo las posibles desviaciones que se produzcan en un futuro, para resolverlas a tiempo.

2. Disolución y liquidación ordenada

La disolución y liquidación de una empresa implica el cierre del negocio y la realización de todos sus activos para pagar sus pasivos (deudas). Si no pueden atender sus pasivos, es cuando la compañía deberá presentar concurso. La ventaja de optar por la disolución es que se podrán pactar acuerdos de forma individual con los deudores según los intereses de cada uno. Además, se reducen todos los costes que comporta un proceso concursal”, comenta Marta Brosa.

Debes tener en cuenta
Carlos Guerrero, socio de MAB Legal&Corporate, dice que “los pequeños empresarios suelen limitarse a dejar inactiva la empresa presentando el documento 036 de declaración de Hacienda y luego se encuentran con sorpresas. Si tienen acreedores, pueden exigirles responsabilidades. Hay que resolver bien la situación e intentar pagar. Si hay que presentar concurso, se debe presentar, en el plazo legal”.

 

Cuándo y cómo echar el cierre de tu empresa con el menor coste posible

Salidas posibles en una situación de crisis

Una vez que hayas calculado tu nivel de endeudamiento y conozcas la situación del negocio, el siguiente paso es hacer un plan de viabilidad, para ver si puedes continuar intentando sanearlo o debes tomar alguna otra decisión más drástica.

 

 

3. Vender el negocio 

Es una opción que no debes descartar y que puedes tomar, incluso, durante la fase de tramitación de un concurso de acreedores. “La venta de la empresa es una de las soluciones más beneficiosas para todas las partes, incluida la plantilla de trabajadores. De esta manera, el empresario transmite su empresa con un beneficio económico o simplemente liberándose de, por ejemplo, deuda bancaria y los acreedores ven satisfechas al menos en parte sus aspiraciones de cobrar, ya que si la empresa fuese a liquidación en sede concursal sus posibilidades de cobrar serían mínimas”, explica Carlos Guerrero.

Debes tener en cuenta
Para Guerrero, se puede vender la empresa como un todo o por partes y siempre se va a conseguir mejores ofertas que si terminamos en la fase de liquidación por un concurso de acreedores. “Puede haber algún competidor que le interese tu negocio por tu mercado, por ejemplo, una empresa de transportes de Galicia que compra otra que está en dificultades porque tiene clientela internacional, aunque no le interesen los camiones. Es muy engorroso, pero puedes vender también la empresa por partes, acudir a la competencia y preguntar”.

4. Iniciar una negociación extrajudicial o fase preconcursal 

Una solución interesante a la crisis es entrar en una fase voluntaria de concurso que puedes iniciar en el momento de detectar la insolvencia de la empresa (sin esperar a que hayan transcurrido dos meses). ¿Por qué es interesante? “Porque te permitirá ampliar el plazo para hacer frente a tus deudas y negociar con tus acreedores. Es decir, tendrás cuatro meses de protección legal para poder negociar libremente y, si llegas a un acuerdo con tus acreedores y resuelves la situación de insolvencia, evitas el concurso”, explica Carlos Pavón, socio de Iure Abogados.
Para acogerte a esta figura legal, debes hacer una propuesta anticipada de convenio o negociación para el pago de las deudas y ponerlo en conocimiento del juzgado por escrito.

Debes tener en cuenta
Para eludir el concurso (y ahorrarte el coste del proceso judicial) es importante la forma de iniciar esta fase. Recuerda que debes evitar el convenio, ya que si no lo hay, no estás obligado a acudir al concurso posteriormente, salvo que la situación de insolvencia se mantenga.
Si consigues llegar a un acuerdo para aplazar los pagos y alcanzar una situación solvente, la empresa podrá seguir operando en el mercado, sin acudir a concurso.
“Otra idea clave es que a la hora de negociar con tus acreedores no estás obligado, como en el concurso, a distribuir equitativamente las quitas y esperas entre todos los acreedores. Puedes hacerlo de la forma que más os beneficie a las dos partes. Unos aceptarán más quita por cobrar antes, otros más plazo y mantener el máximo importe de la deuda. Eso, en un convenio no lo puedes hacer. El problema es convencer a los acreedores de que esa opción es menos gravosa y que te apoyen, al menos, los que concentren la mayor parte de la deuda, para poder resolver la insolvencia”, explica Carlos Pavón.
Para convencer a tus acreedores, “preséntales tu plan de viabilidad, intenta que comprendan bien el proyecto y no cierres acuerdos unilaterales con ninguno. Busca una solución global. Debes explicarles claramente que si no aceptan tu propuesta en cuatro meses vas a ir a concurso y tendréis que veros en un proceso judicial que va a durar tres, cuatro o cinco años. Te empezarán a tomar en serio”, apunta Pavón.

 

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Written by carlos guerrero

2 Comments

corte por agua

En mi caso he pasado por la experiencia de tener que cerrar un negocio propio y la verdad es que es algo doloroso, pero como bien dicen acá, una vez que esté claro que ya no se puede hacer nada, hay que tomar la decisión.

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carlos guerrero

Sí, yo he cerrado un par de negocios, pero el bagaje siempre ha sido positivo y cada día aprendo de mis errores. cerrar un negocio no es un fracaso, es lo más normal del mundo.

saludos

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