Según el diario La Vanguardia,» el año pasado en toda Catalunya cerraron 7.000 tiendas, una media de 600 al mes. En Barcelona, el 2011 tampoco tuvo un saldo positivo, la recesión se llevó por delante 4.000 establecimientos, aunque los datos que aporta la Fundació Barcelona Comerç reflejan que 3.000 pudieron volver a subir la persiana con otros operadores. Por lo que la cifra final de comercios cerrados en la capital catalana asciende al millar.»

 

 

 


 

 

Según la noticia publicada hoy, «los sectores más perjudicados son el textil y los productos del hogar «.»Los clientes han dejado de hacer compras por impulso, sólo adquieren lo que es imprescindible«, aclara un comerciante.

«En el ámbito laboral, Barcelona, como no podía ser de otra manera, ha perdido trabajadores en el sector comercial. Se han pasado de los 150.000 registrados a finales del 2010 a 148.500 el año pasado. Una sangría que se deja ver en las calles de la ciudad. En muchos barrios predominan las persianas bajadas y los carteles que ofrecen alquiler de locales comerciales. Muy pocos traspasos ya debido al exceso de oferta.»

«Según el último informe de la inmobiliaria Forcadell sobre los locales comerciales en Barcelona, en el segundo semestre del 2011 ha aumentado la demanda de este producto al tiempo que ha disminuido el cierre de operaciones, sobre todo por los «demandantes condenados a la emprendeduría por la mala situación del mercado laboral». De ahí que los locales más pequeños de 80 metros cuadrados y baratos hayan sido los más solicitados.»

«Lo cierto es que la imposibilidad de recurrir a entidades bancarias para financiar las nuevas aperturas de negocios preocupa a Pimec. Goñi explica que «no es el funcionamiento normal» y que esto obliga a muchos emprendedores a abandonar la aventura. 

Pero al final de lo que se trata es de aguantar, según Enric Bernaus que regenta una tienda de confecciones que lleva más de medio siglo abierta al público en la calle Manso. «Las ventas no acompañan. Yo pienso aguantar hasta el final. Y si mi hijo no quiere continuar la tradición familiar, que no lo haga. Pero la idea es seguir al menos hasta mi jubilación. Creo que ese es el espíritu de los comerciantes», sentencia. En este sentido, asegura que los tenderos tienen que vender optimismo y tener mucha imaginación para vender.

Porque, según el informe sectoral del comercio publicado en octubre del año pasado, los comerciantes de Barcelona perciben que el comprador busca más las ofertas que antes, hace las compras más pequeñas y le cuesta decidirse. Este perfil del barcelonés comprador es menos fiel que antes y muchas veces entra en una tienda pero no compra.»

 

En definitiva, al comerciante le ahogan los costes inmobiliarios (alquiler del local desproporcionado), exceso de oferta, la elevada deuda que tienen algunos emprendedores, menos dinero disponible en el mercado (la gente tiene menos dinero para gastar y lo hace en productos que no necesitan financiación para adquirirse), exceso de impuestos a los emprendedores (irpf y seguridad social), falta de crédito y profesionalización como empresario, ya que aguantar cuando la empresa no hace más que peder dinero es un gravísimo error. Y otro consejo, piénsatelo dos veces antes de montar una franquicia.

 

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Written by carlos guerrero

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