El artículo 7.1º de la Ley del IVA, en redacción dada por la Ley 4/2008, establece la NO SUJECIÓN AL IMPUESTO de la “La transmisión de un conjunto de elementos corporales y, en su caso, incorporales que, formando parte del patrimonio empresarial o profesional del sujeto pasivo, constituyan una unidad económica autónoma capaz de desarrollar una actividad empresarial o profesional por sus propios medios…”

La nueva redacción de este artículo responde a la necesidad del legislador español de adaptar su normativa a la jurisprudencia comunitaria. En la anterior redacción la no sujección quedaba vinculada, en las transmisiones inter vivos, a que se transmitiera la totalidad del patrimonio empresarial y el adquirente continuara en el ejercicio de la misma actividad  que venía ejerciendo el transmitente. Desde 2005, a raíz de diversas sentencias del Tribunal Superior de Justicia de las Comunidades Europeas, el criterio anteriormente muy restrictivo de la Dirección General de Tributos comenzó a suavizarse, de tal modo que ya no se exigía que el adquirente tuviera que realizar idéntica actividad a la que venía efectuando el transmitente ni tampoco era necesaria la transmisión de la totalidad del patrimonio empresarial, sino que debía ser todo lo necesario para que la actividad empresarial pudiera continuar desarrollándose de forma autónoma.

Se abarcan en el supuesto de no sujeción todos los procesos de fusión por absorción, escisión de empresas y aportaciones no dinerarias de ramas de actividad. Como hemos señalado anteriormente, a los efectos de la no sujeción en el IVA, es irrelevante que el adquirente continúe o no la misma actividad del transmitente. Es suficiente que se acredite por el adquirente la intención de mantener los actividad adquiridos afectos al desarrollo de una actividad. En este sentido, los bienes que posteriormente sean objeto de desafección de la actividad quedarán sujetos al IVA. La Ley no especifica el plazo mínimo que deberán estar afectos a la actividad sin perder la no sujección, por lo que han de aplicarse criterios lógicos que acrediten la intención  del adquirente de mantener la afectación durante un plazo razonable.

Asimismo, hay que recordar que los inmuebles incluidos en la transmisión global del patrimonio no sujeta a IVA quedan gravados a TPO.

Quedan excluidas de la no sujeción las siguientes transmisiones:

 

  1. Las realizadas por quienes tengan la condición de empresarios únicamente en virtud del artículo 5.1.c ) de la Ley del IVA, es decir, por realizar entregas de bienes o prestaciones de servicios que supongan la explotación de un bien corporal o incorporal con el fin de obtener ingresos continuados en el tiempo. En particular, tendrán dicha consideración los arrendadores de bienes.
  2. Las realizadas por quienes tengan la condición de empresarios únicamente en virtud del artículo 5.1.d ) de la Ley del IVA, es decir, “Quienes efectúen la urbanización de terrenos o la promoción, construcción o rehabilitación de edificaciones destinadas, en todos los casos, a su venta, adjudicación o cesión por cualquier título, aunque sea ocasionalmente”.

Una cuestión clave relativa a este supuesto de no sujeción es la subrogación del adquirente en la posición del transmitente  en lo que respecta a las normas referentes a la exención de las segundas y ulteriores entregas de edificaciones y también en cuanto a las normas relativas a la prorrata y la regularización de los bienes de inversión.

Finalmente, si la transmisión del patrimonio empresarial se realiza por una sociedad mercantil, deberá tributar en el Impuesto sobre Sociedades y, a estos efectos, existe un régimen especial de libre elección para el sujeto pasivo. Se trata del régimen de fusiones, escisiones, aportaciones de activos y canje de valores regulado en los artículos 83 a 96 del Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. Los rasgos básicos de este régimen son:

 

  1. Se basa en el concepto de neutralidad, por ello no se permite su aplicación cuando las operaciones no se efectúen por motivos mercantiles válidos, sino por el mero ahorro fiscal.
  2. Simplificación de trámites administrativos
  3. Lo más importante, se opta por el aplazamiento o diferimiento del pago de los impuestos que, de otro modo, se habría producido.

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Written by carlos guerrero

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