Pues que la empresa Gucci, propiedad del grupo Pinault-Printemps-Redoute (PPR), ha ganado el juicio contra descendientes del diseñador Gucci, por la utilización indebida del propio nombre del descendiente en una marca propia. Por tanto, el descendiente con apellido Gucci, no puede utilizar su propio nombre para su nueva actividad económica, al considerarse competencia desleal en detrimento de Gucci al crear confusión entre los dos negocios.

¿Y qué tiene que ver con Josep Font?

Pues que Josep Font, diseñador de moda, tampoco puede utilizar su nombre en su nueva etapa, al desprenderse en su día de las participaciones de la sociedad propietaria de la marca registrada y haber dejado de trabajar para la firma, según este artículo del diario el Pais, «Josep Font contra Josep Font».


«Gucci, que recientemente ha ganado un contencioso contra Guess por haber copiado sus diseños e incluso imitado su logotipo, ahora se enfrenta a Guccio Gucci, bisnieto del fundador de la firma.

El italiano, que se llama igual que su bisabuelo, ha perdido el caso tras haber sido denunciado por Gucci Group por utilizar su nombre en la comercialización de su propia marca de bolsos y accesorios, ToBeG SRL. porque se considera que «constituye un acto de competencia desleal en detrimento de Gucci porque el material publicitario del acusado causaban confusión con los productos actividades de negocio de Gucci y aprovechó una ventaja injusta de la calidad y la reputación de los productos de Gucci.»

Un curioso caso por el cual, a Guccio Gucci, se le prohibirá usar su propio nombre con fin comercial. Sin embargo, no es la primera vez: la firma ya denunció (con éxito) en el pasado a otros miembros de la familia como Jennifer Gucci, Gemma Gucci, Cosimo Gucci, y Elisabetta Gucci.» El Mundo.

Y por lo que se refiere al caso del diseñador Josep Font,

«en los años cruciales de su carrera, Josep Font (Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 1964) contó con el apoyo y la financiación de una abogada catalana de prestigio, Carmen Ayats, de 59 años, que en 1992, tentada por la aventura de la moda, invirtió sus ahorros en la empresa creada un año antes por el diseñador y un par de amigos, Gabriela, SL, y terminó convirtiéndose en la accionista principal. Tras 18 años de estrecha colaboración laboral, en mayo de 2010 se produjo la ruptura. Un divorcio especialmente amargo porque se dirimió en los tribunales, a los que recurrió Font después de que la crisis económica golpeara la empresa, diezmara la facturación y redujera sus ingresos a la mitad. (…)

Entre agosto de 2009 y diciembre de 2011 se desarrolló, lejos de la escena pública, el primer acto de un drama laboral y personal que ha deshecho el binomio Font-Ayats. Pero sí las ha tenido, para ambos. Carmen Ayats ganó las demandas planteadas por Font, y es la dueña de la firma Josep Font (…)». El Pais.

En definitiva, la gestión de los activos intangibles del creador debe planificarse desde el inicio de la actividad emprendedora para evitar estas dolorosas situaciones.

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Written by carlos guerrero

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