Sin saberlo, seguro que has tenido algún tipo de contacto o has oído hablar de actividades relacionadas con el consumo colaborativo. A mi me ha sucedido lo mismo, desconocía que existiese este movimiento hasta que me reuní con Albert Cañigueral y comencé a interesarme por las startups e iniciativas sociales relacionadas con el consumo colaborativo.


 

 

 

 

 

Son numerosos los artículos que se han escrito entorno al consumo colaborativo relacionados con nuevos negocios surgidos a raiz de este movimiento y  con actividades sin ánimo de lucro que también se nutren de él, siendo ambos caminos complementarios.

 

¿Qué es el consumo colaborativo?

 

«El consumo colaborativo, la economía de la colaboración o la economía del acceso son algunos de los téminos utilizados para describir este movimiento donde el acceso prima frente a la propiedad. El consumo colaborativo se puede definir como la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar redefinida a través de la tecnologia moderna y las comunidades.» Fuente: Consumocolaborativo.com

Por tanto, se trata de un movimiento que consiste en cambiar, compartir o distribuir bienes o servicios con otras personas que puedan necesitarlos.

Tal y como se apunta en este recomendable artículo, «Consumo colaborativo: La economía de la colaboración«Dos motivaciones impulsan el consumo colaborativo. Una, social. “Muchas personas crean estos modelos para compartir . El uso es gratis y hay un fuerte componente de socialización. El rendimiento económico no es importante. Es gente que llega desde el procomún y el cooperativismo”, explica Albert Cañigueral, fundador de la plataformaConsumo Colaborativo. Dos, empresarial. “Hay compañías que basan su actividad en modelos de consumo compartido. Ven aquí oportunidad de negocio y se centran en la parte más económica. Muchas de esas firmas ya son rentables y algunas en EEUU han salido a Bolsa”, continúa. Dos modalidades que, según Cañigueral, “se complementan”.

Una de las empresas más conocidas de la primera versión es CouchSurfing. La comunidad online se presenta como un espacio para “conocer nuevas personas de todo el mundo y compartir una comida, una aventura o un hogar”. La plataforma, nacida en 1999, cuenta con más de tres millones de usuarios. Los coachsurfers se conocen a través de la web y así encuentran sofás (couchs) donde quedarse a dormir cuando visitan una localidad. Las estancias no son remuneradas. El sistema se basa en invitación, confianza y un sistema de reputación.

Este servicio, en la modalidad empresarial, lo ofrece, entre otras, la popular Airbnb. La compañía gestiona una red global de alojamientos que ofrecen residentes a cambio de un pago.

La tecnología genera confianza entre dos personas a cien mil kilómetros…
La historia guarda ejemplos de sociedades que basaron el grueso de su economía en compartir. Pero la cosa no abarcó un radio extenso. La novedad esta vez es que el ámbito de actuación pone su límite solo allí donde no llega la Red. El espacio para compartir es el planeta. Y nada tiene de extraño porque internet, al fin y al cabo, nació con la misión de compartir.

… y construye entornos seguros
“La tecnología ha permitido que haya seguridad entre los usuarios. En CouchSurfing, por ejemplo, las personas tienen que cuidar de su reputación porque es lo que hace que le inviten a hospedarse en una casa”, indica Cañigueral.

Muchas plataformas exigen que el perfil de un usuario vaya ligado a su cuenta de Facebook para verificar su identidad y, a menudo, se utilizan sistemas de reputación donde todas las personas que forman la comunidad pueden dar una opinión sobre las demás en función de las relaciones que mantienen.

Esta fórmula, evidentemente, tiene sus agujeros. Pero el uso, como siempre, lo está perfeccionando. Un incidente que ocurrió en el servicio de Airbnb dio lugar a que la compañía incorporara una página de seguridad. El apartamento que había puesto en alquiler una mujer a través de esta plataforma quedó destrozado por sus inquilinos y la firma no lo gestionó ni con rapidez ni eficacia. En un espacio interconectado donde cualquier persona puede relatar su experiencia a una audiencia potencial de 2.000 millones de individuos, las corporaciones no pueden permitirse el lujo de cometer demasiados errores.» Yoroboku.es «La economía de la colaboración».

 

El consumo colaborativo y el corporate compliance

 

«Las compañías no pueden permitirse el lujo de cometer errores». Esta frase pone en relación a las compañías que abanderan un modelo de negocio basado ene el consumo colaborativo con el Compliance o Cumplimiento Normativo.

Una de las mayores preocupaciones de este tipo de startup, son los aspectos legales que rodean estos modelos de negocio tan innovadores. Y aquí es donde el Compliance juega un papel fundamental para evitar cometer errores que pongan en peligro la compañía.

Mediante la implantación de medidas corporate compliance, se crean controles efectivos y sistemas de seguridad para la empresa con el objetivo de prevenir infracciones, sanciones, control del riesgo reputacional y cumplimiento normativo de la actividad que realiza la startup.

El emprendedor que se dedica al consumo colaborativo es muy consciente de los riesgos que puede conllevar su actividad por el alto grado de innovación y es por ello que son los primeros en solicitar a los abogados especializados en compliance que diseñen un sistema de control eficaz para su startup.

Las startups precursoras del consumo colaborativo ya han tenido que afrontar y lidiar con contigencias relacionadas con su actividad o con la reacción sector empresarial afectado que se ha puesto en pie de guerra y que ha conseguido incluso que éstas nuevas actividades sean gravadas con impuestos, tal y como se explica este artículo, «El poder de los mercados comunitarios» Consumo Colaborativo.com,

 

«Un hecho real que muestra el creciente uso y aceptación de estas plataformas es el llamativo crecimiento de Airbnb. Esta comunidad online para alojamiento privado fue fundada en 2008 y muestra unos números impresionantes, haciendo que sea una de las startups más atractivas del momento a nivel mundial. Desde que se fundara ya ha alcanzado los 10 millones de noches reservadas en el mundo entero (una parte considerable siendo sólo en el año 2012 actual).

En 2011 experimentó un espectacular crecimiento y expansión en Europa (tasas de crecimiento: Italia 946%, Reino Unido 748%, España 719%, Francia 425%). Airbnb está presente en 192 países (y creciendo), a pesar de que hasta 2009 sus apartamentos solo eran anunciados en Estados Unidos. Evidentemente Airbnb es más popular en ciertos países que en otros, pero el gran crecimiento de la compañía por todo el mundo evidencia claramente el poder de las conexiones mundiales y de las redes sociales en el siglo 21.

El sector hotelero también está cada vez más alerta del éxito de Airbnb ya que afecta a su negocio, y por ejemplo ciudades como San Francisco (una de las primeras en experimentar su alto crecimiento) han establecido un 14% de impuesto hotelero en transacciones de Airbnb y de otras webs de alojamiento. El inconveniente a la creciente popularidad mundial de dichas plataformas es que podríamos ver medidas regulatorias similares en otras ciudades principales. Han habido polémicas similares con servicios P2P de “ridesharing” (servicios de compartir coche en trayectos) como Lyft y Sidecar, que compiten con los taxis mientras no se ven sometidos a las mismas regulaciones que ellos. Aun así, el compartir coche tiene muchas ventajas para las ciudades y, como en el caso de San Francisco, puede ayudar a combatir el problema de tener pocos taxis.»

 

En definitiva, es primordial que los emprendedores que inicien su actividad y pueda catalogarse como consumo colaborativo, estudien detenidamente los riesgos que acarrea su actividad con el objetivo de prevenir contigencias futuras que pongan en peligro su empresa. El compliance es una herramienta fundamental comenzar con buen pie el apasionante mundo del consumo colaborativo.

 

 

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Written by carlos guerrero

2 Comments

Jose- Alquiler Custodio

Muy interesante el concepto de consumo colaborativo, el cual desconocía. Buen artículo tanto por la claridad de la explicación como la escritura. Gracias por compartir sus conocimientos.

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Beni

Desde nuestro proyecto http://www.gigoing.com también creemos que la economía colaborativa marcará las reglas del juego.
La economía colaborativa ya no es ni una tendencia ni un cambio de mentalidad que se está empezando. La necesidad y la ideología hicieron de la tendencia de colaboración una realidad. Estamos seguros que el Consumo Colaborativo realmente va a cambiar la forma en que vivimos: es como aprender una nueva palabra. Una vez que se sabe de ella, comenzarás a verla por todas partes.
http://gigoing.com/blog/el-poder-del-consumo-colaborativo/

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