Nueva serie de entradas relacionadas con el capital riesgo en todas sus vertientes. Por tanto analizaremos el capital semilla, capital startup y capital desarrollo, así como su operativa, estrategias de inversión, la negociación precontractual, el contrato de inversión, estructuras de financiación, incumplimientos contractuales, due diligence, etc, con ejemplos de operaciones de capital riesgo en los que se pueda apreciar la generación de valor de la empresa en el transcurso del tiempo.

No se trata de las típicas entradas sobre definiciones de conceptos del capital riesgo, o análisis sobre las leyes aplicables a las entidades de capital riesgo, gestoras y fondos, porque para eso están los manuales de capital riesgo. Lo que se pretende es, mediante ejemplos sencillos y con casos reales, realizar un seguimiento de operaciones de capital riesgo para comprender la operativa de este apasionante mundo de la empresa.

Comenzamos esta primera lección con un ejemplo real de MBO, pero complicando la operación al realizarse con posterioridad a la salida con éxito de un concurso de acreedores.

 

 

 


 

 

 

El Management Buy-Out (MBO)

 

Ayer el diario Expansión publicó la noticia que el «El fabricante de grageas, cápsulas y jarabes para la industria farmacéutica Labiana vuelve a cambiar de manos. La compañía, con sede en Terrassa (Vallès Occidental), fue adquirida en 2007 por la multinacional holandesa de servicios financieros ATC Group en el marco del concurso de acreedores que presentó Labiana en el Juzgado Mercantil 3 de Barcelona.

Desde entonces, el laboratorio ha llegado a refinanciar su deuda hasta tres veces y ha logrado darle la vuelta a su cuenta de resultados, para volver a entrar en beneficios en 2010. Desde el inicio de la crisis, la compañía ha vendido una planta de producción y ha realizado varios ajustes de plantilla. Ahora, el equipo directivo de Labiana ha alcanzado un acuerdo con Sanitatum -el nombre actual del fondo holandés que compró la farmacéutica en 2007– para hacerse con el control de la empresa a través de una ampliación de capital de 1,4 millones de euros.»

 

La adquisición de la empresa por sus propios directivos, como ha sido el caso de Labiana, es lo que se denomina MBO (Management Buy-Out).

Lo habitual es que el equipo directivo busque el apoyo de inversores de capital riesgo para adquirir las acciones o participaciones sociales de la empresa.

En este caso, la adquisición se ha realizado mediante una ampliación de capital efectuada por los directivos, que han visto una oportunidad hacerse el control de la empresa en la que trabajan, empresa que ha pasado por momentos muy difíciles y ha llegado a superar un concurso de acreedores.

Normalmente, las operaciones de MBO se llevan a cabo en procesos de sucesión de empresa familiar por jubilación sin que ningún familiar continúe con la misma. Los directivos suelen adquirir la empresa con deuda, (LBO).

Se constituye una nueva empresa (NewCo) cuyo accionariado formado por el equipo directivo y los inversores capital riesgo. La NewCo se endeuda para adquirir la sociedad y esa deuda se garantizará con los activos de la empresa objetivo.

 

Operaciones de reestructuración empresarial realizadas antes de la adquisición

 

Labiana emplea a 230 trabajadores en Terrassa y Corbera de Llobregat, con una facturación de 23 millones de euros el año pasado y un ebitda de un millón de euros. Además de fabricar productos veterinarios, la compañía está especializada en la producción de medicamentos para terceros, con clientes como Boehringer Ingelheim y Bayer.

El pasado 28 de diciembre, Labiana acordó la última refinanciación de deuda con sus acreedores, entre los que se encuentran Rabobank, BBVA y Bankia. «Presentamos concurso con un pasivo de 23,4 millones, y desde 2007 lo hemos reducido a través de amortizaciones y ventas de activos como la fábrica que teníamos en Barberà del Vallès», explica Manuel Ramos, director general de la farmacéutica.

Labiana vendió su planta de Barberà a la farmacéutica catalana Laboratorios ERN en 2009 por 6,5 millones de euros, que se destinaron a cancelar deuda. Tras la última renegociación, la compañía ha reducido su pasivo hasta 5,5 millones de euros, con un plazo de amortización que expira en 2019.

El año pasado, la farmacéutica invirtió cerca de un millón de euros en la modernización de sus instalaciones de Corbera, que emplean a un centenar de trabajadores y que están especializadas en la producción de medicamentos estériles y liofilizados.

El grupo ha instalado en México su primera filial en el extranjero, que se encargará de comercializar productos veterinarios en el país norteamericano.

Los orígenes de Labiana se remontan a 1958. El laboratorio estuvo en manos de la multinacional química Basf entre 1980 y 1990, y un año después se vendió a la sociedad británica de capital riesgo 3i y a dos de sus directivos. A finales de 2003, uno de ellos, Carlos Sánchez, y el banco ABN Amro, se hicieron con el control de la compañía.

 

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Written by carlos guerrero

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