Con esta entrada comienzo una nueva serie de post relacionados con la ley de propiedad intelectual, marcas y competencia desleal. Me gustaría conseguir que otros compañeros enriquezcan con sus valiosos comentarios esta serie con el objetivo de facilitar la comprensión de estas complejas leyes a los lectores del blog.

En este post nos hicimos eco de la demanda que ganó el Grupo Gucci contra contra Guccio y Alessandro Gucci, bisnietos del fundador de la firma, quienes utilizaban el nombre de la misma para promocionar productos.

 

Los hechos fueron los siguientes:

 

«Guccio y Alessandro Gucci son hermanos y bisnietos de Guccio Gucci, fundador de la afamada firma de moda en 1921. El primero trabajo en la compañía de su bisabuelo por doce años, hasta 1989, y en 2008 creó la marca ToBeG junto a Alessandro para comercializar bolsos y accesorios. Pero utilizaron los nombres Gucci y Guccio Gucci para campañas de marketing y promoción de la marca.» MarcaSur.com

 

El Grupo Gucci los demandó por infracción de su marca y los juzgados de Italia fallaron a su favor, según informó en su día MarcaSur.com,» La sentencia considera que la actividad de los hermanos «constituye un acto de competencia desleal en detrimento de Gucci», porque su material publicitario causa confusión con los productos de Gucci y se «aprovecha injustamente de su calidad y su reputación».»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo se pronunciarían los juzgados españoles en un caso similar al de Gucci?

 

 

La Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, establece lo siguiente,

 

 

Artículo 6. Actos de confusión.

Se considera desleal todo comportamiento que resulte idóneo para crear confusión con la actividad, las prestaciones o el establecimiento ajenos.

El riesgo de asociación por parte de los consumidores respecto de la procedencia de la prestación es suficiente para fundamentar la deslealtad de una práctica.

 

Artículo 7. Omisiones engañosas. 

1. Se considera desleal la omisión u ocultación de la información necesaria para que el destinatario adopte o pueda adoptar una decisión relativa a su comportamiento económico con el debido conocimiento de causa. Es también desleal si la información que se ofrece es poco clara, ininteligible, ambigua, no se ofrece en el momento adecuado, o no se da a conocer el propósito comercial de esa práctica, cuando no resulte evidente por el contexto.

2. Para la determinación del carácter engañoso de los actos a que se refiere el apartado anterior, se atenderá al contexto fáctico en que se producen, teniendo en cuenta todas sus características y circunstancias y las limitaciones del medio de comunicación utilizado.

Cuando el medio de comunicación utilizado imponga limitaciones de espacio o de tiempo, para valorar la existencia de una omisión de información se tendrán en cuenta estas limitaciones y todas las medidas adoptadas por el empresario o profesional para transmitir la información necesaria por otros medios.

 

Según la Sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante de 24 de julio de 2000,

 

«desde el punto de vista de la disciplina de la competencia desleal, es totalmente irrelevante que los signos presuntamente imitados o aquellos respecto de los que pueda producirse confusión estén o no inscritos en dicho Registro,como se deduce del art. 6 de la Ley de Competencia Desleal, que considera desleal «todo comportamiento que resulte idóneo para crear confusión con la actividad, las prestaciones o el establecimiento ajeno», sin aludir para nada al dato de la inscripción registral, y del art. 11.2 de la misma Ley, según el cual «la imitación de prestaciones de un tercero se reputará desleal cuando resulte idónea para generar la asociación por parte de los consumidores respecto a la prestación o compute un aprovechamiento indebido de la reputación o el esfuerzo ajeno», prescindiendo también de si la prestación está o no inscrita en el Registro de la Propiedad Industrial».

 

En relación al citado artículo 6 de la LCD, encontramos la «omisión engañosa» del tercero que omite, oculte o ofrezca información poco clara, que dificulta que el destinatario adopte su decisión con el conocimiento debido, tal y como estipula el artículo 7 LCD,

 

 

«Se considera desleal la omisión u ocultación de la información necesaria para que el destinatario adopte o pueda adoptar una decisión relativa a su comportamiento económico con el debido conocimiento de causa. Es también desleal si la información que se ofrece es poco clara, ininteligible, ambigua, no se ofrece en el momento adecuado, o no se da a conocer el propósito comercial de esa práctica, cuando no resulte evidente por el contexto. «

 

 

 

 

 

 

 

[audiotube url=»http://www.youtube.com/watch?v=EojRvw6-ca4″ caption=»Dorian- Los amigos que perdí»]

 

 

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Written by carlos guerrero

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