En este post ya comentamos el artículo que afecta a los concursos sin masa,  en virtud de la modificación de la ley concursal operada por la Ley 38/2011 de 10 de octubre.

La conclusión de los concursos de acreedores por insuficiencia de masa activa, sin la intervención del administrador concursal, al declararse y concluirse en un mismo Auto, provoca múltiples problemas al deudor persona jurídica.

En primer lugar, el artículo 178.3 de la Ley Concursal, establece que la conclusión por insuficiencia de la masa activa tiene como consecuencia la extinción y la cancelación de su inscripción y por tanto se entendería que también se extinguen las deudas, a pesar que existen algunos activos, por muy poca valoración que tengan o que sean ilíquidos y que podría liquidarse para pagar parte del pasivo.

Artículo 178. Efectos de la conclusión del concurso.

1. En todos los casos de conclusión del concurso, cesarán las limitaciones de las facultades de administración y disposición sobre el deudor subsistentes, salvo las que se contengan en la sentencia firme de calificación o de lo previsto en los capítulos siguientes.

2. En los casos de conclusión del concurso por liquidación o insuficiencia de masa activa, el deudor quedará responsable del pago de los créditos restantes. Los acreedores podrán iniciar ejecuciones singulares, en tanto no se acuerde la reapertura del concurso o no se declare nuevo concurso. Para tales ejecuciones, la inclusión de su crédito en la lista definitiva de acreedores se equipara a una sentencia de condena firme.

3. La resolución judicial que declare la conclusión del concurso por liquidación o por insuficiencia de la masa activa del deudor persona jurídica acordará su extinción y dispondrá la cancelación de su inscripción en los registros públicos que corresponda, a cuyo efecto se expedirá mandamiento conteniendo testimonio de la resolución firme.

Pero los juzgados no lo entienden así, y esa interpretación está generando situaciones un poco “peculiares”. Se extingue una sociedad sin liquidar previamente todos los activos de la sociedad. Estos problemas generados por el legislador y en concreto por la última reforma concursal provoca que la extinción de la sociedad que predica el citado artículo, sea una extinción “limitada”, o residual.

Los juzgados entienden que existe una personalidad jurídica también residual que obliga a los órganos de administración de la sociedad a gestionar la liquidación de la sociedad, ya  sea con acciones para realizar los activos y/o capacidad procesal para soportar las demandas de los acreedores.

 

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Written by carlos guerrero

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