Acabo de leer un artículo de el País de hoy, gracias a un tuit enviado por un tuitero al que sigo habitualmente, que me ha proporcionado la idea para el post de hoy

El artículo se titula “Empresa familiar y crisis” y aborda la falta de estrategia y profesionalización de la empresa familiar española. A ello, el autor añade el problema de la deuda, la devaluación de los activos inmobiliarios, la poca flexibilización laboral y la falta de más empresas internacionalizadas.

Al final del artículo añade esta afirmación,

“Podríamos continuar profundizando pero quiero finalizar con otra idea, esta positiva,continúo creyendo “de las crisis se sale reforzado”, pero hay que salir y esto implica RESISTIR.”

Y este es el párrafo que ha motivado mi entrada de hoy. En mi libro, Cómo salvar mi negocio, de principios de 2011, al final de cada capítulo, realizaba una serie de recomendaciones al empresario, tituladas “No olvides“. Entre estas recomendaciones, una era la siguiente:

Un cierre a tiempo es una victoria y no dañará nuestra imagen como empresarios. Cerraste, pero por la puerta grande.

Hoy en 2013, muchos empresarios no hicieron caso a aquella recomendación y sin embargo sí a la recomendación que he citado anteriormente del artículo enlazado: “Que para salir de la crisis hay que resistir.”

Después de varios años de crisis, y de intentar aguantar y resistir, muchos empresarios han acabado en concurso de acreedores. Aquella recomendación de resiste y saldrás de la crisis, se ha comprobado que fue fatal, ya que ahora esos concursos se están declarando culpable por el retraso en la presentación de concurso o por irregularidades contables graves realizadas por el empresario con el objetivo de seguir resistiendo.

Ese empresario que pretendió resistir, se enfrenta a ser condenado como culpable, a cubrir todo el déficit concursal y con su empresa liquidada.

Si no estás seguro que tu empresa sea viable, contrata a asesores especializados que realicen un informe objetivo con el objetivo de conocer cuál es el camino a seguir y si ese camino es el cierre.

Hazlo y no resistas para “salir de la crisis”, porque no saldrás y acabarás en un juicio ante los juzgados mercantiles, con una previsible condena dineraria y una inhabilitación para ser empresario.

¿Qué opinas? ¿es mejor resistir o cerrar y comenzar de nuevo?

 

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Written by carlos guerrero

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