Muy contento por mi primera publicación en el blog de Inkietos. Espero que te guste.

Por Carlos Guerrero

Has de enamorar al cliente

Emilio Cuatrecasas, Presidente de Cuatrecasas

Cuando tuve conocimiento que Emilio Cuatrecasas iba a impartir una de sus charlas en mi primera asamblea de Inkietos, mi reacción fue la de revivir las emociones que me embargaron el día que asistí a una de sus conferencias sobre la abogacía del futuro, hace más de cinco años.

La charla tuvo lugar el pasado miércoles en su despacho de Cuatrecasas. Entró en la sala y fue saludándonos uno a uno con la cercanía de aquél que no es consciente de la atracción que provoca en los demás.

Emilio Cuatrecasas nos iba a hablar del la “Abogacía del Futuro”. A escasos dos metros de él, decidí sumergirme en sus palabras y disfrutar de cada una de sus palabras, de lo que significa formar parte de un despacho como Cuatrecasas, de anécdotas que bordean la genialidad jurídica, la verdadera vocación del letrado y por encima de todo nos definió a nuestro cliente del futuro, así como los desafíos, riesgos y oportunidades del sector legal.

 

 


 

 

La dictadura del cliente

Como suelo repetir muchas veces, la empatía es uno de los valores más importantes que puedes aportar a tu cliente. La empatía transmite confianza. Y para transmitir empatía, tienes que captar la psicología del cliente.

Emilio Cuatrecasas considera que “el cliente en el futuro  será autosuficiente”, como la sociedad en general. El cliente es el que manda y por tanto nos encontramos en la llamada “dictadura del cliente”. El despacho tiene que tener vocación. El abogado, por ejemplo, tiene que demostrar una pasión brutal en las negociaciones que le encarga el cliente, de tal manera que el problema lo haga suyo. El cliente juzga nuestro trabajo y nos ordena lo que tenemos que hacer. Esta dictadura tenemos que aceptarla y convivir con ella.

La abogacía del futuro

Para Emilio Cuatrecasas todos los negocios y profesiones del mundo están en riesgo (en unos 30 y 50 años). Por lo que se refiere al sector legal, se pueden identificar algunos riesgos que tienen aspectos negativos para nuestra profesión, aunque también existen algunos aspectos  positivos que se convertirán en oportunidades.

La sobreregulación, la reducción del los estados, la globalización y la tecnología son algunos de estos aspectos que ya están teniendo consecuencias en nuestro sector,  pero que en los próximos años cambiarán el modelo actual.

Los estados tienden a reducir sus competencias y bajar las prestaciones de los ciudadanos. Estos servicios que no se prestan, obliga a los ciudadanos a ser más autosuficientes, con la consecuencia que, menos estado suponga más abogacía. Este es uno de los aspectos positivos, como puede ser también la necesidades jurídicas que genera la globalización y el mercado internacional, teniendo en cuenta que nos encontramos dando los primeros pasos de la globalización.

Pero también existen aspectos negativos. La globalización provocará un incremento de la demanda de servicios jurídicos tan elevada, que el actual modelo no podrá atender esas necesidades y obligará a cambiarlo. La respuesta a este cambio de modelo, será la aparición de un modelo low cost en la abogacía, basado en la tecnología que romperá con el modelo clásico.

La función del abogado no está en riesgo, lo que está en riesgo es quien será el abogado. El impacto en la profesión será tremendo, ya que la tecnología sustituirá a la mayoría de los abogados.

Desafíos del abogado

¿Qué puede hacer el abogado para no ser sustituido por la tecnología?

Debe responder a este ataque con la capacidad de innovación, creatividad y especialización. Las tecnologías y las máquinas que sustituyan a los abogados no podrán  alcanzar la capacidad de negociación de un abogado con talento, ni la capacidad de persuadir, ni tan siquiera la inteligencia emocional. Los abogado deberán enamorar al cliente.

En el futuro, el despacho peleará por atraer el “súper talento” desde cualquier parte del mundo, con el objetivo de no ser sustituido por la tecnología.

En definitiva, Emilio Cuatrecasas habló de emociones, compromisos, excelencia, alma, innovación, creatividad, imperfección, capacidad de mejora y talento. Todos los ingredientes que tiene que mezclar un inkieto.

Finalizó la charla y nos acompañó a cenar y a seguir charlando sobre los desafíos que nos esperan.  En la cena pensé que ahora el inkieto tiene un espejo a cual mirarse. Pocos referentes como él,  a estas alturas, son capaces de reflexionar y pensar de manera tan brillante en el futuro de nuestra profesión y de la sociedad que nos ha tocado vivir.

En mi primera asamblea de inkietos, Emilio Cuatrecasas me indicó el camino que quiero llegar  a recorrer para ser un abogado comprometido con la sociedad y sin lugar a dudas, para ser un inkieto como él.

 

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Written by carlos guerrero

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