En octubre de 2012 me hice eco de la salida de Indo del concurso de acreedores con el apoyo de más del 90 % de los acreedores a la propuesta de convenio presentada. El convenio no pintaba mal, con una quita considerable y una espera razonable.

Pues no ha sido suficiente. Según publica hoy Expansión, la empresa ha solicitado la reapertura del concurso de acreedores y el inicio de la liquidación de la compañía creada en 1937.

Se acaba de abrir, por tanto, el plazo para presentar las ofertas por la unidad productiva de la empresa y ya tenemos al primer potencial comprador.

 


 

Oferta de Serpa Capital por la unidad productiva

Serpa Capital, “grupo inversor Sherpa Capital, especializado en reestructuraciones, ha presentado una oferta para adquirir la unidad productiva de la compañía catalana por 1,4 millones de euros.”

La firma que lidera Eduardo Navarro, un excelente profesional y experto en reestructuraciones de empresas, “ha propuesto al juez dar continuidad al negocio de lentes y bienes de equipo de Indo y se compromete a mantener al 90% de la plantilla, integrada por 432 trabajadores.”

“El fondo inyectará un total de 6,5 millones para mantener a flote la empresa. Esta cifra incluye los 1,4 millones de la compra más 5,1 millones adicionales que servirán para financiar el circulante del grupo, cubrir el actual déficit de caja y financiar nuevas inversiones en el taller central de corte que Indo posee en El Papiol (Baix Llobregat).”

Interés en la compra de empresas en concurso de acreedores

En definitiva, el peso de la deuda sigue siendo un lastre insalvable incluso para compañías líderes como Indo, imagina lo que significa para las pequeñas empresas intentar superar un concurso de acreedores.

El aspecto positivo es que continúa el interés de los fondos de inversión especialistas en reestructurar empresas por adquirir empresas que son viables si se reciben una inyección de capital y eliminar la deuda bancaria. Gracias a estos fondos o grupos de inversión, los puestos de trabajo se mantienen en su totalidad y el tejido productivo sigue en pie.

 

 

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Written by carlos guerrero

1 Comment

Julio

¿Y qué pasa con los cientos de pequeños accionistas?. Desde luego, desde el punto de vista financiero qué duda cabe que es una buena estrategia; una forma de quitarse a acreedores y accionistas del medio, pero en la práctica, da a entender que invertir en bolsa, o dar la cara por una empresa es jugártela, y eso es muy malo para la credibilidad de un país.
Este tipo de maniobras, en las que el accionista no pinta absolutamente nada (en teoría, debería ser propietario de un porcentaje de la misma) pone de manifiesto, que una cosa son las finanzas, y otra bien distinta la dinámica que estas adquieren en un país en donde se ha puesto de moda el que, las instituciones públicas, aquellas que deberían velar porque se cumplieran las normas, están dirigidas por delincuentes comunes.
Probablemente el secreto es que la sociedad en general empiece por redefinir el término delincuente, ya que estos no suelen entrar a la cárcel, siendo por tanto difícil identificarles como tales, hasta que te das cuenta de qué manera son capaces de meterte impunemente la mano en el bolsillo y robarte. El riesgo que se asume a la hora de invertir, es otra cosa muy distinta que nada tiene que ver.
Si el Juzgado mercantil nº 6 de Barcelona permite dicho atropello a accionistas y acreedores, sencillamente habrá que pensar que son una manada de chorizos más. La estrategia financiera, como digo, es otra cosa. Esto es corrupción y ladroneo en el amplio sentido del término.

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