El otro día lancé un tuit y Luis Cazorla lo cazó al vuelo.

 

Se habla de abogacía virtual y que el futuro pasará por crear un despacho tipo Zara. Muchos abogados prestando un servicio estandarizado. ¿O ya existe eso?

Sin duda a eso vamos, pero eso no quiere decir que eso sea lo mejor.

Seguimos.

«La artesanía es una demanda real de las sociedades modernas», Pablo Velasco, gerente de la Fundación para la Innovación de la Artesanía.

«Los productos artesanos constituyen la mayor parte del mercado de bienes de lujo, que en 2013 ha alcanzado una facturación record de 217.000 millones de euros: un 6 % más que en 2012, «El Mundo.

«La artesanía también ha cambiado, ahora se aporta más carga conceptual. Existe en Europa una eclosión de los trabajos artesanos. Muchos jóvenes universitarios se están apresurando a ocupar el hueco que está dejando la tendencia de vuelta lo artesanal.» El Mundo

 

 

fot cafe lawyers club

 

La tendencia de la abogacía hacia lo artesanal

La obsesión por el trabajo intelectual caracteriza a la abogacía artesanal. Pero no se trata de aquel abogado encerrado entre libros de jurisprudencia, aunque un poco sí.  Se trata de calidad técnica, convertir el asesoramiento en una experiencia, en una revolución emocional.

Sí, también interviene internet y las redes sociales. Las herramientas definitivas para crear esa marca necesaria para que el servicio que prestas sea considerado de lujo.

Eugenia Navarro, en su recomendable libro «Marketing Jurídico», diferencia tipos de estrategias jurídicas, entre las que se encuentran la «Experiencia Única», en la que «busca un sentimiento de pertinencia y orgullo, se disfruta de la experiencia que crea un producto o servicio. ¿Podría crearse la experiencia única de trabajar con una determinada firma?. (..)»

«Se trataría de ir más allá de una marca creando una especie de «club» de clientes, crear un sentimiento de que trabajar con esa firma es un status y garantía de que obtiene el mejor asesoramiento en cada caso»

También se encuentra otra estrategia, «Máxima calidad de producto, servicio técnico». «La relación con el cliente se prolonga y el cliente percibe que está comprando lo mejor». Incluso habla de la diferenciación de la estrategia por el diseño. Diseños novedosos de determinados servicios.»

La revolución emocional de la abogacía

Se trata de un paso más. La fase tecnológica ya ha pasado. Ahora es el momento de las emociones.

Yo he optado por el capital riesgo. El capital riesgo tiene mucho de abogacía artesanal. Poca competencia y mucho expertise en las operaciones. El capital riesgo son pocas operaciones al año, como dije aquí. Descartar y rechazar trabajo. Escoger los mejores proyectos para dar lo mejor de uno mismo. Es arriesgado sí. Pero una mente inquieta no trabaja de otra manera. Financiar investigación e innovación. No hay nada mejor que eso. Y para eso hay que conocer a fondo el sector del cliente. Hay que ir de la mano con él.

Ha llegado el momento de recuperar las tradiciones del abogado cercano al cliente, de abogado que acompaña y participa de los proyectos del cliente. De aquel abogado que conoce y confía en su cliente, hasta el punto de apostar todo por él. El abogado que se apasiona por cada proyecto en el que participa. La abogacía emocional es más lenta y no busca reconocimientos. El abogado artesanal es feliz porque no se obsesiona con conseguir muchos clientes. Tiene pocos, pero muy buenos.

El abogado artesanal ha conseguido ser internacional gracias a las redes sociales. Por eso tiene pocos clientes pero son los mejores para él. El abogado artesanal es un emprendedor en serie porque cada proyecto que acepta, es un emprendimiento nuevo y se involucra en él como si fuese su proyecto.

Convertir lo cotidiano en algo mágico.

 

 

 

La innovación, la creatividad y la artesanía es futuro. Esa es la tendencia. Trabaja en un despacho artesanal. Y si no lo encuentras lo creas tu.

 

 

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Written by carlos guerrero

4 Comments

Fernando Cabo

Estupendo Post sobre la abogacía artesanal. Por desgracia, como bien dices, vamos a lo contrario, una como mucho «de boutique» => Marcas, franquicias, vendedores/ejecutantes junior, modas y «productos de temporada» en temas de asesoramiento.

En general da la sensación de que el crecimiento de un despacho siempre lleva aparejada la menor atención, el mucho abarcar y poco apretar y una llevanza más despersonalizada y menos eficiente o cercana al cliente de los asuntos.

El Capital Riesgo EXIGE ese tipo de atención «artesanal» (en la fase que tú comentas). Ojalá fuera extrapolable a otras áreas del trabajo de abogacía.

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Juan Pitarch

Comparto al 100% tus postulados. Me considero también una mente inquieta y me resisto a llegar a ese destino llamado Zara juridico a pesar de que los caminos parecen conducir a él. No !!!. Existen caminos alternativos.

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