Hoy os traigo un artículo que personalmente me ha encantado. Es la segunda colaboración de mi compañero David Molina. Su anterior post lo puedes leer aquí. Espero que os guste.

¿Su empresa apesta?

Por David Molina, Abogado.

Imagínese que un día descubre en Internet que la empresa en la que trabaja, de la que tiene acciones, o la que fundó aparece en un nombre de dominio –simplificándolo en exceso, una dirección de Internet- “sucks”. Es decir, imagine “www.suempresa.sucks”.

Ya sabe que el término inglés “sucks” es una forma del verbo “suck” que tiene muchas traducciones soeces al español. Por ejemplo “It sucks” puede transcribirse como “esto apesta” (desde luego hay más traducciones pero nos obligarían a infringir las reglas más básicas de netiqueta ;). No hace falta tener mucha imaginación para pensar que tipo de contenido podría alojar una página web con un nombre de dominio del tipo “estaempresa.sucks”. Desde luego a los responsables de marketing y los abogados de la empresa podrían tener trabajo extra cuando apareciese la web.

Address Bar

La situación puede verse desde otro prisma. ¿Nunca se ha sentido estafado por una empresa poderosa a la que sus reclamaciones como consumidores parecían no importarle? Ahora que la mítica ICANN está en una nueva fase de “creación” de Top Level Domains (por ejemplo el “.com” es un “viejo” Top Level Domain de la misma forma que hay también el “.edu” o el que en su momento fue un innovador “.cat”) han aparecido nuevas oportunidades de todo tipo.

 Hay desde candidaturas de Top Level Domain para términos escritos en alfabeto árabe (en puridad abyad) como por ejemplo  بازار (un lugar para el comercio) hasta de comunidades lingüísticas como “.eus” (para la comunidad cultural y lingüística vasca) pasando por Tol Level Domains de empresas como “.lacaixa”. Desde luego es un avance en el gobierno de Internet. Pero también plantea retos. Hay quién intenta aprovecharse de ello diciendo que quiere dar más posibilidades a la libertad de expresión…pero en realidad su modelo de negocio está pensado en que la gente le pague preventivamente para que no se usen determinas vías de expresión crítica contra ellas.

Precisamente una de las tres empresas que ha invertido mucho dinero (sólo la candidatura ante la ICANN ya son unos 185:000 $) en intentar ser “autorizada” para gestionar el Top Level Domain “sucks” –es decir webs con direcciones del tipo “algo.sucks”- defiende que  su “misión es crear una nueva dirección en la web que dará voz a los consumidores y crear la oportunidad de un contacto más estrecho entre las empresas y sus clientes”. Otra de estas empresas –que es competidora de la anterior- no duda en considerarse poco menos que una empresa ciberactivista “Hay una gran historia de progreso y avances sociales ligada a la libertad de expresión crítica expresada online. Quién registre nombres en .SUCKS querrá editorializar, criticar, satirizar, proporcionar información, interactuar con otras comunidades y posicionarse públicamente”.

Negocio en la censura preventiva y en la especulación 

Sin embargo, no hemos de perder de vista que si alguna de las candidaturas a “.sucks” llega a ser aprobada quienes la obtengan conseguirán un gran negocio pero más que en la libertad de expresión probablemente tenga sus cimientos en la censura preventiva y en la especulación. La prueba es que una de las empresas que opta al “.sucks” ha anunciado que ofrecerá la posibilidad de pagar cierta cantidad para que nadie más registre el nombre de dominio de los diferentes candidaturas que ha presentado (en las que desde luego hay otras que también pueden ser preocupantes para los directivos de marketing de las empresas, no sólo el “.sucks”).

¿Cree que si usted fuese el director o la directora general de una gran empresa –sobretodo si tiene detractores entre clientes descontentos o si teme que la competencia la puede atacar- iba a quedarse esperando a que saliesen nombres de dominio “.sucks” sobre su empresa? Antes de que se abriese al mercado la posibilidad de registrar en “.sucks” ya hubiese dado orden de que se “comprasen” una serie de combinaciones de nombres con su marca y productos y “.sucks” para evitar que alguien atacase a su empresa de esta forma.

¿Y si llegase una semana tarde y alguien ya las ha comprado (es decir, ya ha “registrado” estos nombres de dominio)? Podrá iniciar una serie de acciones legales o pagar a ese alguien para que le “revenda” los nombres de dominio… o dejar que quizá se lo venda a alguien que sí quiere expresar su descontento con su empresa. Dígame, con el corazón en la mano, ¿esperaría a ver qué pasa o bien registraría el dominio de su empresa en “.sucks” y así tendría un problema menos del que preocuparse?

Pero vayamos más allá. ¿Si dependiese de usted aprobaría que existiese el negocio “.sucks”? Si responde que no considere también que para frenar la “ciberespeculación” podría estar impidiendo ejercicios de registros de dominios “.sucks” que sí pudiesen ser de crítica legítima a comportamientos empresariales reprochables. Piense también que una cosa es estar a favor de la libertad de expresión y otra cosa es facilitar la creación de las condiciones óptimas para que se abuse de ella para enmascarar modelos empresariales virtuales que tienen poco que ver con la crítica legítima y mucho que ver con querer aprovecharse del pánico de algunas empresas a someterse a escarnio público. A fin de cuentas el ciberactivismo contra grandes empresas ha existido desde hace mucho antes que nadie hablase de “.sucks”. Es más ahora mismo no existe ningún “.sucks” y el ciberactivismo contra ciertos comportamientos empresas “Eppur si muove” para bien o para mal.

David Molina Moya

Comparte este post en:

¿Tienes alguna duda? Envíanos un correo y contactaremos contigo de inmediato. Consulta aquí

Written by carlos guerrero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*