Por fin el legislador comienza a entender el nuevo escenario económico en el que las empresas no van a conseguir crecimientos explosivos que permitan repagar su deuda en plazos relativamente cortos. El legislador entiende que el estancamiento será la tónica hasta como mínimo el 2025 y ese bajo crecimiento no será suficiente para desendeudar al sector privado en los plazos y límites que serían razonables.

La nueva reforma de la ley concursal (ya he perdido la cuenta del número  de reformas que han aprobado desde el estallido de la crisis) está pensada para reestructurar de manera efectiva las empresas que sean viables, de lo contrario su continuidad está en entredicho.

Entre los cambios introducidos se encuentran varios de una gran repercusión e importancia y de los que escribiré en los próximos días. A destacar, la imposición a los acreedores no firmantes de una acuerdo de refinanciación de quitas del importe adeudado, entre otras medidas. Esta modificación lo cambia todo y lo comentaré en otro post.

preconcurso

El “puerto seguro” en la nueva reforma concursal

El post de hoy lo voy a dedicar a la reforma operada en el artículo 71 bis, apartado 2, que regula el régimen especial de determinados acuerdos de refinanciación.

El legislador ha denominado “puerto seguro” a un nuevo supuesto en el cual los acuerdos alcanzados se declaran no rescindibles sin necesidad de alzanzar determinadas mayorías de pasivo, y de esa manera se constituye un “puerto seguro”, que permite la negociación directa entre el deudor y uno o varios acreedores, siempre que signifiquen una mejora clara en al posición patrimonial del deudor.

Sin duda este “puerto seguro”, en mi opinión, otorga más margen a las entidades financieras para llegar a acuerdos con el deudor siempre y cuando respete los requisitos del apartado segundo del art- 71 bis. Un paso adelante que complementa el resto de mejoras de la fase preconcursal aprobadas con este real decreto.

En definitiva, la nueva reforma establece de manera sólida las bases para una verdadera reestructuración de la deuda de las empresas. Es un primer paso para no destruir más tejido productivo gracias a una visión más realista de la situación económica actual y de los próximos años.

Ahora bien, esta nueva reforma debería ir acompañada de una reforma más profunda de la insolvencia de las personas físicas, ya que la última está siendo un desastroso fiasco. La verdadera recuperación vendrá por unas empresas saneadas e internacionales y por unas familias que tengan disponible para consumir, cosa que ahora esto no es así, al destinarse ese disponible al pago de refinanciaciones inviables.

[audiotube url=”http://www.youtube.com/watch?v=FVqK2vHcLY0″ caption=”Devendra Banhart- Brindo”]

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Written by carlos guerrero

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