Últimamente en los pactos de socios de startups se incluye la cláusula denominada “Derecho de mejor fortuna” o «derecho de rescate», que ya comenté en este otro post.

El derecho de mejor fortuna es una cláusula que se incluye para salvaguardar los intereses del vendedor de acciones o participaciones sociales, aunque en mi opinión también sirve para evitar conflictos futuros entre las partes.

Este derecho de mejor fortuna normalmente se configura de tal manera que cuando un socio transmite total o parcialmente a otro socio sus acciones y éste último socio vende, por ejemplo, durante el periodo inferior a 12 meses por un precio superior, el socio vendedor tendría derecho a percibir del socio adquirente parte de la ganancia patrimonial obtenida.

En la práctica se estipula un periodo de 6, 9 y 12 meses con un reparto patrimonial a favor del socios que vendió las acciones en un primer momento de 100 %, 50 % y 25 % respectivamente.

foto pacto de accionistas

Caso indemnización por ocultación de oferta previa

La cláusula de derecho de mejor fortuna también tiene la función de evitar conflictos judiciales entre los socios. Un ejemplo de este último sería el caso de reclamación entre socios por ocultación de información de manera dolosa de una oferta de compra por un tercero a un precio superior por las acciones que vendió previamente un socio.

El caso está extraído del libro “Modificaciones transmisiones de empresas, casos de sentencias y resoluciones de la DGRN), de varios autores de la Universidad complutense de Madrid.”

En concreto el caso versa sobre la indemnización de daños y perjuicios que solicita el vendedor de unas acciones al socio comprador, tras la ocultación de éste último de una oferta de compra por un tercero a un precio superior. El socio vendedor considera esta ocultación de una oferta “como un acto doloso en su perjuicio por omisión de información que en su día no se le facilitó antes de celebrar el contrato de compra-venta de sus acciones (esto es la existencia de una oferta de compra venta de las acciones de la sociedad a un precio superior al que personalmente él negoció)”.

En definitiva, creo que para evitar conflictos como el planteado, la cláusula de derecho a mejor  fortuna favorece a ambas partes, tanto comprador como vendedor, ya que se pacta el precio y el plazo en el que opera, proporcionando una seguridad jurídica a las partes que sin dicha cláusula puede provocar un conflicto si se venden acciones en un periodo corto desde la primera venta de acciones.

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Written by carlos guerrero

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