Es conocido que el cargo de administrador es gratuito, a menos que los estatutos sociales establezcan lo contrario y, además, establezcan expresamente el sistema de retribución.

Los administradores pueden percibir retribuciones por el ejercicio del cargo, dietas por asistencia a Consejos y participación en beneficios. Su deducibilidad fiscal suele resultar controvertida. La Dirección General de Tributos y el Tribunal Económico-Administrativo Central han arrojado luz a esta cuestión. En este post intentaremos aclarar las cuestiones habitualmente más controvertidas.

foto administradores

El Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades no regula exhaustivamente los ingresos computables y gastos deducibles, siendo por tanto esencialmente válida la regulación del derecho mercantil. De tal modo, el legislador fiscal se limita a regular aquellas operaciones, ingresos y gastos, respecto de los cuales quiere consagrar un criterio diferente al aplicable en el plano contable.  Al decir que la norma fiscal respeta sustancialmente los ingresos y gastos contabilizados por la sociedad, debe entenderse que lo hace siempre que la sociedad hay contabilizado correctamente los mismos. De lo contrario, según el artículo 143 TRLIS, la Administración Tributaria se reserva la facultad de aplicar correctamente la normativa mercantil para determinar la base imponible.

Únicamente tendrán la consideración de gastos fiscalmente deducibles a efectos del Impuesto sobre Sociedades, aquellos gastos contables que correspondan a operaciones reales, estén correlacionados con la obtención de ingresos, estén debidamente contabilizados, hayan sido imputados temporalmente con arreglo a devengo y estén debidamente justificados y siempre que no se trate de gastos no deducibles expresamente indicados en el artículo 14 del TRLIS. Como vemos, se exigen cuatro requisitos fundamentales: contabilización, justificación, imputación y correlación con los ingresos.

Para que las retribuciones de los administradores sean deducibles, los estatutos tienen que prever que el cargo es remunerado. Si bien, la DGT admite la deducción de las retribuciones si está prevista la remuneración en estatutos, aunque no se detallen estrictamente todas las precisiones, sobre su cuantía exacta. De tal modo, obtendremos mayor seguridad jurídica cuanto mejor esté precisado en los Estatutos el sistema de retribución.

Resumiendo, pueden darse tres situaciones posibles:

1. Retribución de Administrador recogida en estatutos y determinada su cuantía:  será plenamente deducible en el Impuesto sobre Sociedades.

2. Cargo de administrador retribuido según Estatutos pero sin determinar claramente su cuantía.

En este caso, existen varias posturas. La Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de noviembre de 2008, referida a la empresa Mahou, establecía que, para que las retribuciones sean deducibles, los estatutos deben precisar el concreto sistema retributivo, sin que sea suficiente que se prevean sistemas alternativos y se deje a la Junta la determinación de cuál se aplica.

Si se pacta un sistema variable consistente en una participación en beneficios de la sociedad, no basta con fijar un límite máximo, sino que el porcentaje debe estar perfectamente determinado en los estatutos y, cuando la retribución sea fija, no basta con prever su existencia y obligatoriedad, sino que es preciso que se prevea la cuantía o, al menos, los criterios para determinarla con exactitud.

No obstante, la Agencia Tributaria ha tratado de establecer unas normas aclaratorias. La referida sentencia se dictó sobre la base de la anterior Ley del Impuesto, la cual establecía como condición para que un gasto fuese deducible, que fuera necesario. La norma actual no exige tal requisito, de modo que las retribuciones de los Administradores de sociedades mercantiles serán gasto fiscalmente deducible cuando los Estatutos establezcan el carácter remunerado del cargo, aunque no se cumplan escrupulosamente todos y cada uno de los requisitos que, para cada tipo de retribución, establece la normativa mercantil.

3. El último escenario posible es que los Estatutos no establezcan ningún sistema de retribución para los administradores. En tal caso, de acuerdo con Alberto Blanco Pullleiro, el cargo será gratuito. El silencio estatutario no puede entenderse como una delegación en la junta General ni como una libertad para fijar uno u otro sistema de retribución. De tal modo, no será deducible fiscalmente ninguna retribución que pudieran percibir los administradores.

Finalmente, la retribución de los administradores está sujeta a un tipo fijo de retención del 42% cuando es considerada rendimientos del trabajo. A este respecto, determinar si la retribución del administrador es rendimiento del trabajo o de actividades económicas es una cuestión también controvertida, habiéndose pronunciado la Agencia Tributaria en diferentes ocasiones. Analizaremos este aspecto en otro post.

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Written by carlos guerrero

1 Comment

HPerezTapia

Un resumen bastante adecuado, pero le falta incluir las modificaciones del Proyecto de Ley del IS, actualmente en tramitación, que una vez aprobado cambiarán todo el criterio anterior a un criterio de deducibilidad general.

Héctor

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