De acuerdo con la Ley de Sociedades de Capital, los administradores de derecho o de hecho, responderán frente a la sociedad, frente a los socios y frente a los acreedores sociales, del daño que causen por actos u omisiones contrarios a la ley o a los estatutos o por los realizados incumpliendo los deberes inherentes al desempeño del cargo.

Existen varios supuestos de responsabilidad de los administradores:

–  Consecuencia del ejercicio de la acción social de responsabilidad

–  Consecuencia del ejercicio de la acción individual de responsabilidad

–  Responsabilidad fiscal

–  Responsabilidad en caso de concurso de acreedores

–  Responsabilidad por no disolver la sociedad cuando proceda

En este post analizaremos los dos primeros supuestos mencionados. En primer lugar, debe quedar claro que el hecho de que exista acuerdo de la Junta General, incluso por unanimidad, NO excluye la posible responsabilidad de los administradores.

¿Quién puede/debe emprender la acción de responsabilidad contra los administradores?

La acción se entablará por la sociedad, previo acuerdo de la junta general, que puede ser adoptado a solicitud de cualquier socio aunque no conste en el orden del día. Los estatutos no pueden establecer una mayoría distinta a la ordinaria para la adopción de este acuerdo. No obstante, en cualquier momento, la junta general podrá transigir o renunciar al ejercicio de la acción, siempre que no se opongan a ello socios que representen el 5% del capital social.

Asimismo, los socios que representen, al menos, el 5% del capital social, podrán solicitar la convocatoria de la junta general para que ésta decida sobre el ejercicio de la acción de responsabilidad.

Por su parte, los acreedores de la sociedad podrán ejercitar la acción social de responsabilidad contra los administradores cuando no haya sido ejercitada por la sociedad o sus socios, siempre que el patrimonio social resulte insuficiente para la satisfacción de sus créditos.

En este sentido, según el Tribunal Supremo (Sentencia de 23 de mayo de 2013), sí pueden acumularse las acciones de exigencia de una deuda frente a la sociedad deudora y la acción de responsabilidad por deudas sociales dirigida contra el administrador de una entidad.

Por último, en cuanto a la acción individual de responsabilidad, dispone la Ley que “Quedan a salvo las acciones de indemnización que puedan corresponder a los socios y a los terceros por actos de administradores que lesionen directamente los intereses de aquellos”.

¿Cuándo procede el ejercicio de la acción individual (socios o acreedores) y el ejercicio de la acción social (la propia sociedad) frente a los administradores?

De acuerdo con la Doctrina del Supremo, debemos analizar a quién se causa un perjuicio directo, a la sociedad o al socio.

De tal modo, cuando se lesionen directamente los intereses de un socio o de un acreedor, sin necesidad de que se produzca un daño a los intereses de la sociedad, procederá el ejercicio de la acción individual de responsabilidad.

En otro caso, cuando exista un daño directo a la sociedad, el cual también puede ocasionar indirectamente un daño a los socios o acreedores, deberá ejercitarse la acción social de responsabilidad y no la individual.

Rápidamente veremos que el daño causado a la sociedad suele causar perjuicio también a los socios y/o acreedores. De tal modo, la lesión ocasionada a la sociedad llevará aparejada frecuentemente la disminución del patrimonio social y, por ende, del valor de las acciones de las que el socio es titular. Se producen así dos daños, uno directo a la sociedad y otro indirecto al socio.

Igualmente, el quebranto patrimonial supone una disminución o incluso la desaparición de la cifra de garantía para los acreedores.

Lo expuesto justifica la legitimación subsidiaria de la minoría (socios que representen un 5% del capital social y acreedores) pero únicamente para el caso en que la acción no sea ejercitada por la sociedad. Además, la acción deberá interponerse en interés de la sociedad, es decir, para reintegrar el patrimonio social y así reparar el daño directo causado a la sociedad por los administradores y, como efecto reflejo, también el daño indirecto a socios y acreedores.

 

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Written by carlos guerrero

2 Comments

Nicolás Noms

Buenos días Carlos,

Tengo una duda respecto a derecho concursal . Le explico.

Tenemos un concurso abierto desde hace mucho tiempo. La única partida pendiente de liquidación es la de los deudores ( de escasa cuantía); por ello nos interesa cerrarlo. Mi despacho quiere archivar el concurso pero que se sigan reconociendo a la Administración Concursal facultades para gestionar el cobro de estos créditos.

¿ Esto es posible? o como creo yo, una vez archivado el concurso las facultades de la Administración Concursal cesan al 100%?

Muchas gracias de antemano,

Un coridal saludo

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ANA TRINXET

Hola,

Soy Pedagoga, escribo también en el blog de mi empresa MCM Educational Consultants, sobre educación Estoy, desde hace 6 meses, montando una ambiciosa Startup, y como se imaginrá, los temas legales me quedan muy lejanos.

Espero aprender leyendo sus blogs.

Un saludo
Ana

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