El Diario Expansión se hacía eco ayer del depósito de las cuentas de Facebook en el Registro Mercantil.

La conocida red social ha declarado unos ingresos en España de 2,68 millones de euros en 2013. Esta cifra resulta unas diez veces inferior al volumen de negocio real generado por Facebook en España. Si se multiplica el ingreso medio por usuario declarado por Facebook (2,01 dólares) por los 18 millones de usuarios españoles la cifras son otras. La empresa debería declarar 28,5 millones de euros en España.

 

 

foto facebook

 

¿Cómo se consigue ese ahorro fiscal?

Como veremos, resulta relativamente sencillo minorar la tributación del negocio online. Facebook España opera como prestadora de servicios para su filial irlandesa y no como empresa comercializadora de publicidad. Frente al tipo del 30% del Impuesto español (si bien el tipo real al que resultan gravadas las empresas es inferior gracias a diversas bonificaciones, exenciones y deducciones) los impuestos corporativos de Irlanda siguen siendo unos de los más bajos de toda Europa, tan solo del 12.5%

Cabe preguntarse si es lícito, o cuanto menos ético, tener tales distorsiones fiscales dentro de la Unión Europea. Uno de los pilares fundamentales de la Unión es la llamada libertad de establecimiento. De acuerdo con el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, “El mercado interior implicará un espacio sin fronteras interiores, en el que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales estará garantizada …”

De tal modo, la libertad de establecimiento implica el poder constituir una empresa donde queramos siempre y cuando se cumplan las legislaciones vigentes en cada uno de los países y las correspondientes directivas europeas.

El sector tecnológico es un sector que opera libre y sin apenas restricciones legales para establecerse. Lógicamente, estas empresas establecerán sus filiales en Europa en aquel país que tenga los impuestos directos más bajos o la legislación más favorable para el tipo de actividad que se realiza. Debido a que los impuestos directos no ha sido aún armonizados (la competencia fiscal entre países ha hecho imposible avanzar más en el proceso de armonización) las empresas se establecen y pagan impuestos en los países fiscalmente más favorables para ellas.

La regla de localización del impuesto sobre sociedades español obliga a tributar aquí a aquellas empresas que tengan su domicilio social o su sede de dirección efectiva en territorio español. Obviando los convenios de doble imposición, la Ley no tiene en cuenta los ingresos que existan en el resto de países. Las empresas tecnológicas prestan sus servicios con suma facilidad. No requieren una estructura importante (de ahí que resulte difícil concluir que la sede de dirección efectiva de una tecnológica radique en España) y sus sus ventas al resto de países no tienen las trabas propias de la exportación de productos en un sentido físico. Valga de ejemplo Facebook, cuya oficina española cuenta con una decena de personas en plantilla.

Se estima que las arcas públicas españolas dejan de ingresar unos 1.000 millones de euros al año debido a esta baja tributación de algunas multinacionales. A pesar de las lógicas y recurrentes críticas que genere este hecho, la planificación fiscal, siempre dentro del marco legal, es válida, y un motivo decisivo para una empresa a la hora de establecer sus instalaciones en un país determinado. Quizás el enfoque debiera ser otro y buscar el establecimiento de una fiscalidad que sitúe a España como un país friendly con la tecnología, cuyas empresas generan empleos de alto valor añadido y de indudable impacto en la cadena de valor de un país, logrando que los beneficios de estas empresas tributen en nuestro país.

 

 

 

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Written by carlos guerrero

1 Comment

Carlos Caravaca

Excelente artículo Carlos, es además ampliable a muchos sectores tanto tecnológicos como » Amazon, Google, Facebook, Twitter, LinkedIn » como de venta tradicional » Ikea, Alibaba, etc » … todos buscan la economía de opción incluso llegando a tener la matriz en Luxemburgo que no es paraíso fiscal y forma parte de la Unión Europea y permite la tributación del Impuesto de Sociedades al 1 %.

¿Por qué no han domiciliado las sociedades en Luxemburgo? quizás por la conexión lingüística con Irlanda, quizás porque realmente no paguen ni siquiera el 12 % existiendo acuerdos internos de colaboración, ya que es al menos curioso que EE.UU haya levantado la prohibición de exportar carne exclusivamente a Irlanda después de 15 años del suceso de las vacas locas o quizás para no tensar mucho la cuerda y aparentar que pagan tributos en Europa.

Realmente da igual el tipo impositivo que se le aplique lo grave es la salida de capital constante hacia estas empresas, cuando le subes el tipo impositivo no frenas la salida de capital tan solo reduces el flujo, sería como cerrar un poco el grifo del agua, al final el pozo de agua se quedará seco igual tan solo tardarán más tiempo.

La solución pasa por crear aplicaciones, apoyar al emprendedor español, invertir en I + D como está haciendo el tejido empresarial con el grafeno, e introducir nuestra tecnología en países que captan capital nuestro utilizando economías de opción permitidas por quienes buscan armonizar según les interese, es decir, el Parlamente Europeo.

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