Según la Ley 20/2003, de Protección del Diseño Industrial, podrán registrarse los diseños que sean nuevos y posean carácter singular.

En la reciente Sentencia del Tribunal Supremo 3156/2014 se desestima el recurso de casación interpuesto por la empresa Tous, al considerarse que las piezas de joyería en cuestión, comparadas con las de la empresa demandada, producían una impresión general distinta para el usuario informado, de modo que no cabía hablar de violación y, por ello, de justificación del ejercicio del ” ius prohibendi ” por la titular del derecho de exclusión reconocido en la citada Ley y en el Reglamento 6/2002, sobre Diseños Comunitarios.

Dos son los requisitos para obtener protección: NOVEDAD Y CARÁCTER SINGULAR

tous

 

 

¿Qué implica la novedad?

Un diseño será considerado nuevo cuando ningún otro diseño idéntico haya sido hecho accesible al público con anterioridad. Además, se consideran idénticos los diseños cuyas características difieran sólo en detalles irrelevantes.

En cuanto al carácter singular, de acuerdo con la Ley, “se considerará que un diseño posee carácter singular cuando la impresión general que produzca en el usuario informado difiera de la impresión general producida en dicho usuario por cualquier otro diseño que haya sido hecho accesible al público antes de la fecha de presentación de la solicitud de registro (…)”

La ley no define el concepto de usuario informado, porque éste habrá de concretarse caso por caso en función del segmento del mercado a que vaya específicamente dirigida la oferta del producto.

De tal modo, el usuario informado es el referente para determinar si un diseño produce una impresión general distinta en relación con los diseños que hayan sido hecho accesibles al público con anterioridad. Podríamos considerar tal usuario como un personaje ficticio equivalente al experto en la materia en el ámbito de las invenciones.

La extensión de la protección jurídica se establece en función de la singularidad, medida por la impresión general producida en el usuario informado, y teniendo en cuenta el grado de libertad del autor.

Resulta crucial destacar que el titular de un diseño industrial podrá ejercitar el “ius prohibendi” o derecho de exclusión no sólo ante modelos idénticos al propio, sino también ante aquellos que, sin serlo, carezcan del mencionado requisito de novedad.

El Reglamento comunitario exige que el modelo susceptible de ser prohibido sea una copia del protegido. La clave reside en comprender qué se entiende por copia.

De tal modo, para calificar a un producto como copia de otro no se exige coincidencia plena entre los dos modelos. La copia se define en un sentido subjetivo, para dar a entender que el diseño infractor no consistió en una creación independiente, sino que se realizó a partir del protegido preexistente, aunque no fuera idéntico a él por incorporar modificaciones que no alteren la impresión general.

En conclusión, el titular sólo puede ejercitar con éxito su derecho de exclusión frente a quien hubiera copiado su modelo, aunque la copia no fuera idéntica. O, dicho al revés, el titular del diseño no podrá prohibir la utilización del modelo de otro, aunque fuera idéntico al suyo, si se tratara de una creación independiente de la protegida.

Por ello suele afirmarse que el titular de un modelo comunitario tiene un derecho a no ser copiado, pero no un derecho de exclusión absoluto.

Independientemente del grado de similitud entre dos diseños, si el diseño controvertido es fruto de un proceso de creación independiente, cualquiera que fuere el grado de semejanza entre los modelos, no habrá lugar al ejercicio del derecho de exclusión por parte del titular del diseño protegido.

Una vez entendido el alcance de la protección jurídica otorgada al titular del diseño, veamos qué acciones pueden ejercitarse en caso de violación del diseño registrado.

El titular podrá ejercitar ante los órganos jurisdiccionales tanto acciones civiles como penales contra quienes lesionen su derecho, así como exigir las medidas necesarias para su salvaguardia. En particular, el titular del diseño registrado cuyo derecho sea lesionado podrá reclamar en la vía civil:

1.   La cesación de los actos que violen su derecho.

2.   La indemnización de los daños y perjuicios sufridos.

3.   La adopción de las medidas necesarias para evitar que prosiga la actividad infractora (entre ellas, que se retiren del tráfico económico los productos que vulneren los derechos del titular del diseño registrado)

4.   La destrucción a costa del condenado de los mencionados productos          y,

5.   La publicación de la sentencia a costa del infractor

 

 

 

 

Comparte este post en:

¿Tienes alguna duda? Envíanos un correo y contactaremos contigo de inmediato. Consulta aquí

Written by carlos guerrero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*