Llevamos ya meses hablando de la polémica reforma de la Ley de Auditoría. El Gobierno, en una tramitación apresurada, se ha encontrado con la oposición de los profesionales de la contabilidad de auditoría y con la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores, reacia a ceder competencias de control al ICAC. Aún tendremos que esperar para ver cómo queda finalmente redactada la Ley pero cabe preguntarse el porqué de la importancia de la opinión del auditor.

El artículo 2 de la vigente Ley de Auditoría dispone: “El informe de auditoría de las cuentas anuales es un documento mercantil que contendrá, al menos, los siguientes datos:1.c) una opinión técnica en la que se manifestará, de forma clara y precisa, si las cuentas anuales ofrecen la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la entidad auditada, de acuerdo con el marco normativo de información financiera que resulte de aplicación y, en particular, con los principios y criterios contables contenidos en el mismo. La opinión podrá ser favorable, con salvedades, desfavorable o denegada. Cuando no existan reservas la opinión será favorable”.

 

De tal modo, ¿Cómo se valora la “opinión técnica denegada” en el informe de auditoría?

El Tribunal Supremo, en su Sentencia de 11 de noviembre de 1998, entre otras, advierte que la opinión denegada sobre la cuenta de pérdidas y ganancias por las limitaciones impuestas al auditor por la propia sociedad “es equiparable a la falta de auditoría”.

La más reciente Sentencia del Supremo de 17 de mayo de 2000 ya admite que la opinión técnica denegada no puede equipararse a una opinión técnica negativa, si bien añade “que una delegación de auditoría puede ocultar la realidad de una auditoría negativa como  forma de evitar las consecuencias de esta última calificación”.

¿ Y si el informe del auditor señala que “no puede expresar una opinión sobre las cuentas anuales del ejercicio”?

En este caso no se entenderá cumplido el requisito de la verificación contable. Algunas resoluciones de la Dirección General de los Registros y del Notariado admiten el depósito de las cuentas a pesar de la negativa del auditor a expresar una opinión. Resoluciones como las de 29 de enero y 23 de febrero, ambas de 2013, indican que no puede admitirse que el auditor señales que no pueda expresar una opinión sobre las cuentas anuales. El auditor puede emitir cuatro opiniones técnicas: favorable, con salvedades, desfavorable y denegada. Lo que no puede es “no expresar una opinión”.

 

 

 

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Written by carlos guerrero

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