Es de sobra conocido el auge del comercio electrónico, en contraste con el cierre de las tiendas de barrio de toda la vida. La economía ha cambiado, estamos inmersos en un mundo digital y las tiendas deben adaptarse si quieren sobrevivir. Las ventas por internet en España crecen a un nivel de dos dígitos desde 2009 (un 30% según Telefónica). Paralelamente, unos 95.000 comercios han bajado la persiana en los últimos cinco años, y cerrarán otros tanto debido a la liberalización de los contratos de alquiler.

 

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El domingo pasado El País Negocios publicaba una excelente reportaje sobre este tema. Los líderes en Internet del comercio son tres: Amazon (líder mundial indiscutible con 260 millones de clientes), Rakuten (el gigante nipón de la venta online) y, a la cabeza del sector del lujo, Farfetch.

Internet es una ventana al mundo. Para vender online no basta con abrir una web. Es necesario que tus clientes potenciales te encuentren. ¿Cómo? principalmente, estando bien posicionado. Debemos seleccionar las palabras clave que actúen como motores de búsqueda, conseguir que muchas personas hablen de ti en las redes sociales, así como contratando publicidad con los principales buscadores. Vender por internet genera beneficios pero también tiene un coste. En lo que se refiere a los pequeños comercios, los mayores costes son los asociados al desconocimiento del negocio online.

Recientemente Correos ha creado Comandia, un servicio con herramientas para montar una tienda virtual, vídeos de formación y apoyo personal. Tiendas como Casa Gaspar, una antigua tienda familiar de un pueblo de Barcelona, vende el 90% de sus juguetes online. Según su dueño, Amazon les proporciona el 60% del negocio. Alcalá Libros empezó a vender títulos de segunda mano por Internet hace doce años. Venden el 90% de sus libros por Internet y  están presentes en los cinco continente gracias a Amazon.

Estos son tan sólo algunos ejemplos que ponen de manifiesto el imparable auge del retail online. El mercado online se acerca más a la competencia perfecta que ningún otro. Para competir no hace falta ser un gigante, si bien al menos al inicio resulta aconsejable estar respaldado por una gran distribuidora al estilo Amazon. Pensémoslo, si buscamos algo muy especial, raro o directamente kitsch, nuestro primer acto será teclearlo en Google seguido de las palabras “comprar online”.  En internet, todos los clientes pueden comparar precios, es un mercado libre con unos costes de información prácticamente inexistentes. Muchos dedicamos horas a encontrar en el supermercado online aquello que buscamos. Sin embargo, ese esfuerzo no es tan frecuente realizarlo a pie de calle. Incluso resulta imposible intentarlo en pequeñas ciudades. Los pequeños comercios pueden renovar su modelo de negocio y rentabilizar su experiencia en el trato directo con el consumidor. Sólo hay que dar el primer paso. Hay sitio para todos.

 

 

 

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Written by carlos guerrero

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