Ya sabíamos que los departamentos de Recursos Humanos de numerosas empresas utilizan Facebook y demás redes sociales como una herramienta más a la hora de seleccionar a los candidatos más idóneos. Hacienda se ha puesto al día y pretende hacer lo mismo.

Santiago Menéndez, Director de la Agencia Tributaria, lo avanzó el pasado martes ante el Congreso de los Diputados, al detallar algunas de las líneas de actuación del Plan de Control Tributario de 2015, entre las que se encuentran, “el despliegue de herramientas para la obtención de información de las empresas en la páginas web y redes sociales. Asimismo, el desarrollo de sistemas de detección de fraude basados en las técnicas de análisis de redes sociales”. La Agencia cuenta ya con un grupo de funcionarios que se dedican a repasar webs, blogs y otras plataformas de Internet en busca de indicios de fraude. Entre las páginas que revisan están las de anuncios de viviendas en alquiler y venta de coches. Según Menéndez, “es importantísimo ser intensivos en la utilización de las nuevas tecnologías y ser capaces de utilizar en nuestras actuaciones de control el apoyo de los expertos en auditoría informática para entrar en el engranaje y en la información que tienen los ordenadores y que no se aporta a la Agencia Tributaria”.

Son frecuentes las fotos en Instagram, Facebook y demás redes sociales alardeando de nuestras vacaciones, navegando por el Mediterráneo luciendo un envidiable moreno a bordo de un yate, hoteles lujosos, etc. Incluso existen tags dedicados exclusivamente a mostrar cómo es la vida de los jóvenes, guapos y millonarios, entre otros, “rich kids of Instagram”. Hasta aquí todo correcto, cada uno es libre de compartir su vida privada con quienes guste. Ahora bien, todo lo mostrado deberá corresponderse con el patrimonio declarado por esas personas. En otro caso, se tratará de ganancias patrimoniales no justificadas cuyo tratamiento fiscal es cualquier cosa menos favorable.

De tal modo, se integrarán en la base liquidable general del periodo impositivo respecto del que se descubran, salvo que el contribuyente pruebe suficientemente que ha sido titular de los bienes o derechos desde una fecha anterior a la del periodo de prescripción.

 

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Tratándose de empresas, los bienes y derechos se considerarán adquiridos con cargo a renta no declarada, que se imputará igualmente al periodo impositivo más antiguo de entre los no prescritos susceptibles de regularización. Además, si los bienes de los que hacemos alarde se encuentran en el extranjero y no fueron objeto de la declaración tributaria especial, se impondrá una sanción del 150% de la cuantía de la cuota íntegra resultante de su inclusión en la base del periodo impositivo más antiguo de entre los no prescritos susceptible de regularización.

En este último caso (elementos en el extranjero no declarados) estamos ante una presunción iuris et de iure, que no admite prueba en contrario, de aplicación aún en el caso de que el contribuyente pueda acreditar que los bienes o derechos proceden de un ejercicio prescrito. Únicamente no resultará aplicable esta presunción cuando el contribuyente o el sujeto pasivo pruebe que los bienes han sido adquiridos con cargo a rentas declarados o bien con cargo a rentas obtenidas en períodos impositivos respecto de los cuales no tuviese la condición de contribuyente o sujeto pasivo del IRPF o del Impuesto sobre Sociedades, respectivamente.

¿Y que pasa con mi privacidad en las redes?

El ámbito de privacidad en las redes sociales viene marcado por las condiciones de uso establecidas por las compañías tecnológicas. Facebook y Twitter son restrictivos en este asunto. Como señala el Diario ABC, “la condición de este tipo de herramientas tan popularizadas en la actualidad da pie a la creación de perfiles anónimos y falsos que, unido a la posibilidad de ejercer el humor de manera recurrente, puede dificultar la posibilidad de cerciorarse de la existencia del posible defraudador”. Joaquín Muñoz, abogado de Abanlex, señalaba “la posible incompatibilidad [de la medida de Hacienda] porque habría que demostrar que realmente es esa persona quien está detrás de esos perfiles”.

Ahora bien, la Ley de Protección de Datos cede (y bastante) en lo que al ámbito tributario se refiere (ver artículos 93 y siguientes de la Ley General Tributaria). Además, pocas cosas son más eficaces en Hacienda que sus ordenadores, auténticos expertos en el cruce de datos. Como decía Oscar Wilde, “lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas”. Resumiendo, alardea todo lo que gustes pero mejor asegúrate de haberlo declarado.

 

 

 

 

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Written by carlos guerrero

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