La forma habitual de retribuir a los socios es el reparto de dividendos, los cuales tributan como rendimientos del capital mobiliario, a un tipo del 20% para los primeros 6.000 euros en 2015. No obstante, en ocasiones, la empresa puede encontrarse con unos fondos propios que excedan sus necesidades operativas. En estos supuestos de sobrecapitalización, pueden plantearse otra forma de retribuir a los socios, vía devolución de aportaciones. Vamos a analizar la rentabilidad financiero-fiscal de estas operaciones.

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Podemos distinguir dos situaciones.

1. Reducción de capital con devolución de aportaciones previas.

En este caso, la reducción conlleva la devolución de las cantidades previamente aportadas por los socios o hasta el precio de adquisición. Esta operación no tributa, sino que minora el valor fiscal de la acción hasta anularlo. De este modo, obtenemos un aplazamiento fiscal. En el futuro, cuando vendamos la participación, obtendremos una ganancia o pérdida patrimonial al comparar el valor de venta de las acciones con el precio de adquisición, minorado en las aportaciones devueltas previamente.

2. Reducción de capital procedente de beneficios no distribuidos.

Si el importe devuelto supera el precio de adquisición, el exceso se considera rendimiento del capital mobiliario. Resulta lógico, ya que se trata de una devolución de capital procedente de la capitalización de dividendos no distribuidos. La tributación de este rendimiento depende de la consideración fiscal de la cantidad devuelta, es decir, si se considera prima de emisión o dividendo. En el primer caso, no se aplica la exención prevista para los dividendos hasta un importe de 1.500 euros (y que desaparece en el IRPF 2015) y el rendimiento no está sujeto a retención. SI se trata de un dividendo, será aplicable la citada exención y habrá retención.

Hacienda considera que las cantidades que se devuelven antes son las correspondientes a las aportaciones de los socios, al capital originario, y sólo cuando estas se agotan entramos en el tramo del capital correspondiente a dividendos no distribuidos. Es decir, primero se considera prima de emisión y, cuando la devolución supere el importe de los beneficios no distribuidos, el rendimiento percibido por el socio será considerado como un dividendo.

Si los socios de la entidad fueran, a su vez, personas jurídicas, el tratamiento fiscal resulta prácticamente idéntico. En el Impuesto sobre Sociedades, las reducciones de capital únicamente tributan cuando su finalidad sea la devolución de aportaciones. En tal caso, el socio deberá integrar en su base imponible el exceso del valor de mercado de los elementos recibidos sobre el valor fiscal de la participación.

Por último, para completar el estudio de la rentabilidad financiero-fiscal de esta operación, hay que tener en cuenta que las reducciones de capital están sujetas a ITPAJD, modalidad Operaciones Societarias (un 1% aproximadamente, en función de la Comunidad autónoma). No ocurre esto con la devolución de la prima de emisión, ya que tal hecho no está gravado fiscalmente por operaciones societarias.

 

 

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Written by carlos guerrero

1 Comment

Jordi Brotons

Hola Carlos,

Primero de todo, felicitarte por el contenido de tu blog, he encontrado artículos muy interesantes y con un enfoque muy comercial.

No obstante, sería conveniente que revisaras el contenido de este último artículo y lo adaptarás a las novedades establecidas en la reciente reforma fiscal. En particular, comentarte que existen modificaciones importante en cuanto al tratamiento que debe ser otorgado en la reducción de capital y en la prima de emisión.

Saludos

Jordi

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