Recientemente, Francisco Vázquez Rivas, Secretario General de los Inspectores de Hacienda, llamaba la atención sobre un hecho muy relevante en lo que a la recaudación tributaria se refiere.

Confirmando la evolución de la economía nacional, la recaudación tributaria del primer cuatrimestre de 2015 experimentó un incremento del 4% con respecto al mismo período de 2014.

La mejora ha sido común a los principales impuestos del sistema tributario. En el IRPF, pese a la rebaja de tipos, hay una leve mejoría, si bien provisional, porque las retenciones ingresadas en enero correspondían a diciembre, cuando aún no eran aplicables los nuevos tipos reducidos.

En el Impuesto de Sociedades (IS), el primer pago fraccionado correspondiente a abril experimenta un fuerte incremento, lo que confirma la evolución positiva de los beneficios de las grandes empresas (aquellas con facturación superior a 6 millones de euros)

El principal impuesto indirecto, el IVA, mejora notablemente debido principalmente a la mejora del consumo.

 Datos inquietantes en la AEAT

El dato que inquieta a los Inspectores de Hacienda es el crecimiento de la deuda pendiente de cobro, es decir, la deuda declarada o liquidada por la Administración, pero no ingresada. Como señala Francisco Vázquez, “su incremento ha sido imparable, como se puede ver en las memorias editadas por la AEAT, pues desde 2006, año en el que los impagos que tuvieron que gestionarse por vía ejecutiva sumaron 5.000 millones de euros, su cuantía ha ido aumentando hasta los 12.500 millones de 2014. Si le sumamos la parte de deuda impagada aún en período voluntario (aplazamientos, concursos) el total, a fines de 2014, ascendía a 50.000 millones (4,75% del PIB). Y la tendencia en 2015 apunta a un empeoramiento”.

Normalmente, en un ambiente de crecimiento económico, se producen más ingresos vía autoliquidación y se reducen los impagos. Sin embargo, en 2015 la relación deuda-recaudación tributaria sigue la tendencia contraria, de modo que incrementos en la recaudación tributaria conllevan paralelas alzas en la morosidad.

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Tal y como afirma el Secretario General de los Inspectores, los motivos son variados. A destacar, la asfixia financiera de las empresas, la “ligereza” de la Aeat en la gestión de los aplazamientos y la inadecuada utilización de la figura del proceso concursal.

La Hacienda Pública trata de paliar esta sangría a través de diversos mecanismos, tales como la inadmisión de determinados aplazamientos (retenciones o deudas contra la masa en los concursos). Asimismo, los supuestos de inversión del sujeto pasivo en operaciones sujetas a IVA han aumentado considerablemente, tergiversando la lógica tributaria de este impuesto en aras de evitar los fraudes más frecuentes en esta figura.

Este abismo entre deuda liquidada e ingresada debe atajarse pronto. Ha de enfatizarse la colaboración y prevención de conductas fraudulentas y es imprescindible dedicar los medios suficientes a esta.

 

 

 

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Written by carlos guerrero

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