La Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 9 de diciembre de 2014 resume de manera muy didáctica los requisitos que deben concurrir para la aplicación de la prohibición de competencia impuesta a los administradores en el artículo 230 LSC.

En el caso de la mencionada sentencia, SIVERNA CORPORACIÓ tiene por actividad la explotación de un bar denominado “Les Creps del Born” en el que se sirven creps, además de bebidas, cócteles y otras consumiciones. El demandante es titular del 33% del capital. El demandado, titular del 66% restante, es socio fundador y administrador de otra sociedad, que explota un bar denominado “Disset Graus, situado a escasos 150 metros de “Les Creps del Born”, en el que se sirven comidas, vinos, copas, etc.

El demandado ha incumplido los deberes que le imponen la LSC y, en concreto, la prohibición de dedicarse a la misma o análoga actividad que constituya el objeto de la sociedad de la que es administrador, dado que no ha obtenido la previa autorización de la junta.

Especialmente relevante es que, para la estimación de la acción de separación judicial del administrador, “no se requiere la acreditación de una conducta desleal de captación de clientela o de la comisión de actos desleales por desvío de las oportunidades de negocio a una empresa competidora, en definitiva de un perjuicio actual a la sociedad. Se trata de acreditar el supuesto de hecho que la norma tipifica y que se integra por las siguientes circunstancias de hecho:

  1. a) que el demandado sea administrador de una sociedad de responsabilidad limitada;

  2. b) que al mismo tiempo se “dedique” por cuenta propia o ajena (sin necesidad de ostentar el cargo de administrador) al “mismo, análogo o complementario género de actividad” que constituya el objeto social de la sociedad que administra; y

  3. c) que no haya sido autorizado a tales específicos efectos de forma expresa por la junta general”.

Si concurren tales circunstancias, cualquier socio puede solicitar del juez el cese del administrador. “No es necesaria, por tanto, la demostración de que esa “concurrencia”, según es definida por el precepto, ha ocasionado un resultado competencial en sentido económico, es decir, que en el conflicto descrito por la norma el administrador ha sacrificado efectivamente el interés de la sociedad que administra en beneficio de terceros, a consecuencia de su dedicación al mismo, análogo o complementario género de actividad”.

La Audiencia Provincial considera que concurren todos los presupuestos que el artículo 230 del TRLSC exige para que haya de prosperar la acción de cese del administrador. No obstante, respecto de la dedicación al “mismo, análogo o complementario género de actividad”, Garnica Martín formula un voto particular y manifiesta:

“…lo esencial en mi opinión es la orientación de cada uno de los negocios, absolutamente dispar (crepería y restaurante con orientación esencial hacia los vinos). Esos dos negocios no compiten en el mercado por unos mismos clientes sino que están dirigidos a sectores de la clientela netamente diferenciados. Creo que este es el factor esencial que debe ser tomado en consideración para excluir que pueda existir el menor atisbo de competencia efectiva entre los dos negocios”.

 

Comparte este post en:

¿Tienes alguna duda? Envíanos un correo y contactaremos contigo de inmediato. Consulta aquí

Written by carlos guerrero

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*