Hoy os dejo con un artículo de Elena Arrieta publicado en el diario Expansión, sobre rondas de financiación para startups. Participo en el mismo comentando la complejidad y consecuencias de los acuerdos de inversión y pactos de socios. Espero que os guste.

¿Son mejores las ‘start up’ que reciben más financiación?

Hay empresas que, por su modelo de negocio, requieren de más capital. Algunas son firmas de gran potencial y elevado riesgo. Es importante cuidar la dilución de los accionistas en las sucesivas rondas.

Cerrar una ronda de financiación constituye un hito importante en la vida de una start up. El dinero permite invertir en el desarrollo de productos, en fichar al mejor talento o en acelerar el crecimiento de una compañía, pero no puede generar temas como la creatividad, el trabajo en equipo o las buenas relaciones comerciales. Hay cosas, simplemente, que el dinero no puede comprar.

Lo importante no es el hecho de cerrar una ronda de capital, sino qué hace la ‘start up’ con el dinero.

Y, sin embargo, el capital recibido de inversores se emplea como métrica para valorar el potencial de una compañía. ¿Es éste un buen método? “La cantidad invertida es uno de los factores a considerar, pero no el único. Sí es verdad que un emprendedor que sepa captar inversión tiene más probabilidades que otro que no lo consiga, pero también juegan un papel muy relevante el equipo y el espacio, así como el modelo de negocio”, opina Rodolfo Carpintier, fundador y presidente del fondo DaD, especializado en start up tecnológicas en etapas semilla.

“Vivimos en una sociedad donde parece que lo único importante pare decidir si uno tiene éxito o no es el importe de la ronda y la valoración de la compañía. Esto deja de lado cosas como la visión, el mercado e, incluso, el momento de la start up. Y, además, nos mete en la trampa: lo importante no es buscar inversores y levantar una gran cantidad dinero, sino encontrar clientes y facturar mucho“, coincide Javier Megías, cofundador de la plataforma de coinversión Startupxplore.

¿Cuánto dinero necesitas? ¡No pidas de más!

En realidad, el simple hecho de cerrar una ronda de financiación no es relevante. Lo fundamental es qué consigue hacer el emprendedor con ese dinero. “Tan peligroso es a veces contar con poco dinero como tener demasiado”, incide Carpintier.

En este sentido, los expertos recomiendan solicitar, en cada ronda, la cuantía necesaria para cumplir con los planes a corto plazo de la compañía. Recaudar demasiado puede tener tres consecuencias negativas: la tentación de derrocharlo o gastarlo demasiado deprisa; que el emprendedor diluya en exceso su participación en el accionariado, hasta el punto de que pueda perder el control de la empresa en una o dos rondas posteriores; e incluso comprometer una futura venta de la compañía (lo que algunos llaman “jaula de oro”).

Levantar demasiado capital puede hacer que te diluyas demasiado, o comprometer una futura venta de la ‘start up’

“Entrar en la espiral de rondas de financiación y con valoraciones excesivas puede acabar saliendo caro. Todo va bien mientras la valoración siga subiendo, pero por ejemplo si recibes una oferta de compra por la compañía por un importe inferior, algunos socios pueden negarse a vender o, si lo hacen, ejecutar cláusulas como la de liquidación preferente”, explica Carlos Conti, socio de Inveready Technology Investment Group.

“Hay algunos CEO que dominan el pitch y que saben cómo funciona el juego, por lo que les resulta mucho más fácil que a otros levantar capital, pero en mi opinión no quiere necesariamente decir que sus start up sean mejores; simplemente, que saben venderlas mejor”, opina Megías. “Aunque hay muchos inversores que saben distinguir el polvo de la paja, también existen muchos nuevos jugadores en este sector, en particular a nivel de business angels, que son más fácilmente impresionables”, agrega.

Modelos que ‘queman’

Por otra parte, hay que tener en cuenta que no todas las start up son igual de intensivas en capital. Así, hay modelos que necesitan quemar mucho dinero para crecer al principio, como por ejemplo muchos de los ecommerce. “Esto implica que para que el negocio funcione hay que gastar mucho dinero. Uno de los vicios del sector es pensar que una mayor ronda equivale a una mejor inversión, o que ampliar capital es intrínsecamente bueno“, indica Conti.

A los inversores les gustan los modelos escalables y con poco ‘capex’, como los modelos Saas basados en la nube

“Montar un negocio que genera 100 de beneficio, es bueno si requiere 1 para montarlo, correcto si necesitas 80 para montarlo y malo si necesitas 150”, explica Conti. “A nosotros nos gusta invertir en modelos escalables y que requieran de poco capex. Es lo que llamamos negocios con capital eficiente“, concluye.

¿Y si tu rival levanta más capital que tú?

Nadie dijo que montar una start up fuera fácil, ni rápido, ni necesariamente barato. Por eso, ver cómo un inversor apuesta por una empresa competidora puede suponer un duro golpe para el ánimo de un emprendedor.

No obstante, una inversión en una start up rival puede significar que el sector en el que operas tiene buenas perspectivas de crecimiento. Asimismo, cuando se trata de un negocio innovador, el hecho de que exista una compañía abriendo camino puede resultar positivo para el conjunto de los competidores.

Tampoco se debe tirar la toalla si un venture capital renuncia a invertir en tu empresa. En realidad, una firma capaz de financiarse con recursos propios no necesitará de inversores externos, lo cual es un síntoma positivo, siempre y cuando no se comprometa el potencial de la compañía.

Cerrar una ronda no siempre es buen síntoma: significa que no puedes financiarte con recursos propios

La prioridad, en cualquier caso, debe ser ofrecer un producto de calidad. Si tu producto es bueno y soluciona de forma eficaz una necesidad, tendrá más posibilidades de consolidarse en el mercado e, incluso, de que otra compañía quiera comprar la start up.

Las preguntas clave deben ser: ¿cuánto dinero necesita tu empresa? y ¿de verdad necesitas vender parte de tu accionariado a un inversor?

Existen fórmulas mixtas entre la inversión en equity y la deuda, como los préstamos convertibles, venture debt y los préstamos participativos, que ganan fuerza en España.

Inversiones que salen caras: el pacto de socios

La entrada de un fondo de capital riesgo en el accionariado de una empresa se suele formalizar con un pacto de socios, cuyo objetivo principal no es otro que anticipar posibles conflictos entre las partes. Se trata de un documento que consta de una serie de cláusulas, la mayoría bastante estándar, en las que se clarifica la relación entre los socios y las responsabilidades de cada uno.

Va, por tanto, un paso más allá de los estatutos sociales. Aun así, hay ocasiones en las que el pacto de socios acaba por jugar una mala pasada al emprendedor. “Es esencial estar bien asesorado desde el principio para evitar sustos, por ejemplo, con los derechos de liquidación preferente o con la cesión de la marca o de patentes a una futura nueva filial”, sostiene Carlos Guerrero, fundador de Sitka Capital y responsable de Innovación y Tecnologías de la Información (IT) de Fornesa Abogados.

En etapas muy tempranas apenas hay cláusulas, aunque conviene evitar ‘errores de juventud’

La citada cláusula de liquidación preferente suele ser una de las más problemáticas, cuando no se cumplen las expectativas de negocio. Ésta suele aparecer en las rondas de financiación en etapas de crecimiento (series B y en adelante), y se activa cuando, en una venta, la valoración de la empresa es inferior a la de la ronda anterior.

Es una cláusula habitual y comprensible, pues el inversor apuesta por la start up en su momento de mayor riesgo, pero los detalles de la misma deben ser negociados.

Se han dado casos de fundadores de ‘start up’ que, en la venta de la empresa, no percibieron nada

Se han dado bastantes casos -también en España- de fundadores de start up de aparente éxito que, en el momento de la venta, no percibieron nada porque todo el importe fue a parar a los últimos inversores aplicando la liquidación preferente.

Otra condición que debe ser redactada convenientemente y negociada con prudencia es el derecho de arrastre (o drag along). “Regula la desinversión, que es el momento más sensible”, apunta Guerrero.

Todas las cláusulas son negociables. En cualquier caso, hablando se entiende la gente. Lo fundamental es entender el rol de cada parte y tratar de llegar a un punto en común. Recuerda que un [buen] inversor no es un banco: no es un prestamista sino un socio, y por este motivo querrá participar en las decisiones más relevantes de la compañía.

Recapacita, por último, si una inversión a cambio de acciones es lo que más le conviene a tu empresa en este momento.

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Written by carlos guerrero

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