Ahora mismo estoy en el AVE camino a Madrid y estoy fascinado leyendo un artículo en el diario Expansión con el título “La tecnoera de la auditoría: una nueva manera de trabajar”, de Virginia Arce, socia de PwC.

Para aquellos a los que nos dedicamos al asesoramiento en derecho de empresa o de los negocios, la figura del auditor es esencial para la comprensión de la compañía a que asesoramos. Que los avances tecnológicos actuales , también impacten en la manera de asesorar de los auditores, es una estupenda noticia para los abogados y nuestros clientes.

Tal y como se afirma en el citado artículo,

Las reglas del juego de lo negocios han cambiado radicalmente. Las empresas son hoy en día extraordinariamente más complejas. La globalización ha incorporado un elemento adicional de complejidad al multiplicar el número de empresas – no sólo grandes- con negocios en diferentes países. En muchos sectores, la presión regulatoria y supervisora está obligando a las compañías a modificar su forma de actuar y de organizarse. ¿Cómo está reaccionando la profesión del auditor ante estos nuevos retos? En buena parte, la respuesta se llama tecnología.

Suscribo totalmente las palabras de Virginia. Las empresas, incluidas las pequeñas y medianas, tienen vocación internacional. Las que nacen ahora, ya lo llevan en su ADN, y las que ya llevan años operando, en los últimos diez años han dado la vuelta a sus estrategias de crecimiento con el reto de crecer fuera de nuestras fronteras. Este cambio, que en parte lo ha provocado la propia tecnología, que afecta directamente a las bases y la concepción de los servicios profesionales, y en lo que a mí me interesa, en la concepción de los servicios jurídicos a empresas. Por consiguiente, la complejidad crece exponencialmente a medida que las empresas siguen su plan de internacionalización, aumentando esa presión regulatoria que se menciona en el artículo. Esta situación está suponiendo que los despachos de abogados se vean obligados a iniciar su expansión internacional para acompañar a la empresa que asesora.

“El uso de la tecnología de vanguardia en los trabajos de auditoría tiene múltiples aplicaciones. Todas ellas ayudan a hacer simple lo complejo, hacen más fácil la vida del cliente y al mismo tiempo permiten a los profesionales desarrollar toda su capacidad de análisis y de aportación de valor”.

La tecnología hace mejores a los profesionales. Prestamos y mejor servicio, aportando más valor y más transparencia.

Vamos con los ejemplos;

“La revolución tecnológica es positiva para los profesionales, porque la automatización hace posible la reducción de tareas manuales de recolección de evidencias y su sustitución por tareas especializadas. De esta manera los auditores están más liberados para centrar su atención en los aspectos más relevantes de la actividad de la compañía auditada y para desarrollar su capacidad de análisis de negocio y de las tendencias del mercado.”

Sustituyo a los auditores por abogados. La tecnología ya nos está ayudando a generar más valor al cliente. La eficiencia y la automatización nos permite destinar menos tiempo a tareas que no aportan nada de valor y a destinar toda nuestra atención en los aspectos más importantes de las empresas.
¿y en qué desemboca esta aportación de valor? Pues en la especialización del propio despacho y del abogado. Sustituir las tareas de menos valor por tareas de más valor significa que el abogado se especializa más y por tanto repercute en un mejor servicio para el cliente.

Otro aspecto importante, es el tratamiento de datos con el objetivo de detección de riesgos de la compañía, entre otras utilidades,

La aplicación de las técnicas de Data Analytics en las auditorías permite realizar operaciones inimaginables hasta hace poco por razones de tiempo y de coste, como el análisis del cien por cien de los datos o transacciones en determinadas áreas, sustituyendo al tradicional procedimiento de muestreos aleatorios. Las nuevas herramientas extraen información, la transforman, la analizan y la validan, permitiendo identificar tendencias, riesgos y ofrecer una perspectiva más completa de la situación de la empresa. La incorporación de tecnologías punteras al trabajo de auditoria tiene, de esta manera, un efecto positivo para todos los que intervienen en el proceso.

Para la empresa, por supuesto, porque recibe más información, de un modo más ágil y de mayor calidad, con el correspondiente beneficio para la gestión de la compañía. El tratamiento masivo de datos permite al auditor llegar hasta los últimos rincones de la empresa y ayudar de esta forma a mejorar el control interno. Con esa base tecnológica, los auditores estamos preparados para suministrar a los directivos de la compañía información estratégica en áreas que nos están directamente relacionadas con la función auditora y ayudarles a gestionar sus riesgos”.

Sin duda, esta información estratégica ayuda a que la compañía se gestione mejor y de esta manera a detectar de manera anticipada los riesgos. Para un abogado, anticiparse a los riesgos es esencial, por tanto estas herramientas mejoran la prestación de nuestros servicios en beneficio de la compañía.

Y por último,

“la tecnología actual permite el acceso seguro y en tiempo real desde cualquier sitio a través de dispositivos móviles a todas las fases y circunstancias del trabajo auditor, tanto por parte de los profesionales involucrados como del cliente, que pueden conocer instantáneamente lo que está hecho y lo que falta por hacer o completar. Ello dota al proceso de mayor transparencia, facilita el control y permite s encaje en el ecosistema digital con todas las garantías.”

Estos días me ha llegado la información de una startup europea del sector legal que facilita la transparencia al cliente en relación con los trabajos realizados por los abogados del despacho que ha contratado, y ayuda a comprender y a calcular unos honorarios más adecuados para el cliente. Esta plataforma ya la utilizan algunos de los despachos más grandes del mundo.

En definitiva, los grandes avances de nuestros compañeros auditores, son muy parecidos a los que ya se aplican en el sector jurídico. Aunque me da la sensación que ellos van más rápido.

Comparte este post en:

¿Tienes alguna duda? Envíanos un correo y contactaremos contigo de inmediato. Consulta aquí

Written by carlos guerrero

1 Comment

Manuel Angel López

Totalmente de acuerdo Carlos. Los clientes de los despachos casi siempre van por delante en innovación y uso de tecnologías, y los abogados (al igual que otros profesionales) debemos estar a la altura. El nuestro es un sector con mucha competencia y los abogados deben entender que la clave para ser competitivos no es convertir en servicios low cost, sino optimizar y mejorar; no es ser más barato, sino ofrecer más y mejor, por supuesto con la tecnología como aliada.

Nosotros hace tiempo que venimos desarrollando una metodología de trabajo que está inspirada en algunas startups a las que prestamos servicios y que utilizan Lean Startup para mejorar sus propuestas de valor. Lo llamamos Lean Legal, porque el objetivo es optimizar recursos y procesos para centrarnos en lo que de verdad aporta valor a la empresa que asesoramos. El mantra de Lean Legal es “Eliminar todos los gastos del despacho que no suponen mayor valor para el cliente” desde una cultura CREA-MIDE-APRENDE. Si te interesa puedes conocer más de esta metodología en http://www.mylabogados.es/un-despacho-basado-en-principios-lean-startup/

Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*