Son muchas las startups que celebran la concesión de financiación pública como si fuese captar capital. Y no es lo mismo.

La mayoría de startups firman dichos préstamos sin leer con detenimiento las condiciones del mismo. Si a eso le añadimos que no han calculado cómo van a devolver o repagar esa deuda, nos encontramos con cientos de startups que mueren por la deuda.

Obtener un préstamo de 100.000 euros en una fase inicial de la compañía, permite a la compañía, junto con el capital obtenido en una ronda de financiación, conseguir ciertos hitos que la sitúan en otro estadio. Pero normalmente, en esa primera ronda de financiación, nunca consiguen generar caja suficiente para repagar la deuda.

Lo que me veo a diario, es el cierre de numerosas startups que presentan concurso de acreedores por la imposibilidad de repagar este tipo de préstamos. Si el 50 % de esas compañías, no tuviesen deuda, es probable que pudiesen continuar con su actividad, en lugar de cerrar en el momento en el que la tracción del proyecto se comenzaba a ver en el horizonte.

Mi recomendación es solicitar deuda  solamente en casos de inversión y nunca para financiar circulante. Solicitar un préstamo cuando la startup cumple los ratios para soportar esa deuda en su balance. Y si puede ser, no solicites el préstamo en la primera ronda de financiación, ya que el modelo no se ha validado lo suficiente como para asumir un préstamo de estas características.

No mates tu startup por el Enisa.

 

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Written by carlos guerrero

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