La Ley de Secretos Empresariales (Ley 1/2019) regula y salvaguarda la información empresarial protegida y no divulgada. Se trata de una medida de protección de los secretos empresariales valiosos.

La Ley de Secretos Empresariales

En vigor desde el 12 de marzo de 2019, la LSE traspuso a nuestro ordenamiento la Directiva (UE) 2016/943. Esta norma protege los secretos comerciales contra la obtención, utilización y revelación ilícitas.

Se consideran secretos empresariales protegidos aquellos que se hayan protegido razonablemente y que tengan valor real o potencial por su carácter reservado. A este efecto computa todo conocimiento:

  • Tecnológico.
  • Científico.
  • Industrial.
  • Comercial.
  • Organizativo.
  • Financiero.

Así, la ley ofrece a las empresas la posibilidad de determinar qué información se considerará secreta para otorgarle un régimen de protección especial. Por tanto es de esperar que los compliance officers y abogados in-house empiecen a trabajar ya mismo en el desarrollo de programas de protección de secretos.

Cuándo es ilícita la obtención de secretos comerciales

Esta nueva norma prohíbe la obtención de secretos comerciales mediante diferentes técnicas, relacionadas con la competencia desleal y el acceso no autorizado. Sin embargo, deja el camino expedito para otras prácticas legítimas, como la ingeniería inversa o la creación e investigación independiente.

Además, se incluyen dos campos donde no se activará el régimen de protección privilegiado:

  • Defensa de derechos o el interés general o legítimo.
  • Transmisión voluntaria.

También se incluye un régimen de transmisión que permite ceder a terceros el secreto comercial y se regula el funcionamiento de las licencias.

Por tanto, la Ley de Secretos Empresariales regula un marco de gran flexibilidad, cuyas principales ventajas son:

  • Que permite al empresario señalar los elementos informativos merecedores de especial protección.
  • Pero a la vez no limita sus capacidades dispositivas, favoreciendo el comercio de esa información confidencial.

El valor de los secretos empresariales

Los secretos empresariales forman parte de los activos intangibles de la compañía. Y en las organizaciones actuales el capital inmaterial es el más valioso.

Sin embargo, hasta ahora su protección era fragmentada. Existían normas de protección de patentes, marcas y propiedad intelectual. Además, otras normas prohibían la violación de secretos. ¿Qué novedad aporta la ley de la que hablamos hoy?

Básicamente extiende su protección al acceso y/o utilización de información confidencial. Y es que existía un importante volumen de conocimientos que todavía no estaban suficientemente garantizados. Como ejemplo podemos citar el know how de la compañía, sus bases de datos o los desarrollos no patentables.

Protección de los secretos empresariales

Por su valor intrínseco, es a la propia compañía a quien le corresponde defender su información confidencial. Sin embargo, este capital inmaterial está frecuentemente amenazado interna y externamente.

  • Internamente destacan las prácticas de espionaje industrial y competencia desleal. Aunque la violación de secretos está prohibida por la Ley de Competencia Desleal y, en casos más extremos, por el Código Penal, es una práctica tan lucrativa que puede tentar a los propios miembros de la organización. Además, una mala gestión de las prácticas de tratamiento de información puede llevar a filtraciones involuntarias.
  • Externamente siempre han existido los ataques de la competencia, pese a su prohibición en las normas citadas. Además, cada vez son más frecuentes los ciberataques, por lo que las empresas son más susceptibles a sufrir filtraciones de su información corporativa.

La Ley de Secretos Empresariales ofrece protección específica contra estas amenazas (particularmente las primeras, que son las más frecuentes). Se supera así un marco en que la defensa de los secretos corporativos era difusa y dependía de normas sectoriales. Además introduce un elemento basado en la proactividad: es la propia compañía la responsable de proteger su información reservada.

Cómo proteger la información confidencial

Por lo antedicho, la figura del compliance officer va ganando terreno en el sector empresarial. Estos profesionales realizan evaluaciones de riesgos e implementan catálogos de buenas prácticas y programas preventivos.

Seguir sus instrucciones puede librar a la empresa de incurrir en infracciones, al tiempo que salvaguarda su reputación y la seguridad de sus secretos empresariales. Además, a partir de ahora será su programa de compliance el que origine el cumplimiento de la obligación de proteger razonablemente el secreto comercial.

Todo programa de secretos empresariales debe incluir una serie de previsiones. Estas servirán de base para la aplicación de la nueva Ley de Secretos Empresariales.

  1. En primer lugar debe determinarse la información comprometida. De este modo podrán señalarse los documentos, archivos y conocimientos que se considerarán secretos empresariales. Gracias a este análisis se podrán establecer protocolos de acceso y sistemas de seguridad reforzada.
  2. En segundo lugar hay que activar los programas de protección. Para ello deben implementarse medidas de refuerzo de la “tríada CID. En particular, será necesario reforzar los protocolos de acceso y las técnicas de cifrado, seudonimización y otras que garanticen la confidencialidad de la información.
  3. Por último hay que establecer protocolos de seguimiento y análisis de riesgos. Gracias a los mismos la compañía podrá prevenir brechas de seguridad o reaccionar a tiempo ante una filtración.

Qué hacer cuando los protocolos han fallado

La LSE regula una serie de acciones que la compañía puede ejercitar si sus protocolos de seguridad han fallado. Así, ante una filtración de secretos comerciales se podrá promover:

  • Declaración de violación del secreto empresarial.
  • Cesación o prohibición de actos de violación.
  • Prohibición de explotar de cualquier modo las ganancias del secreto.
  • Aprehensión y recuperación o atribución en propiedad de mercancías infractoras.
  • Remoción de la violación.
  • Indemnización de daños y perjuicios.
  • Difusión de la sentencia condenatoria.

Estas acciones combinan las propias de la competencia desleal y la protección de patentes. Deben ejercitarse en el plazo de tres años desde que se conozca la infracción. Además, se incluye una colección de medidas cautelares que evitarán la propagación del daño mientras se resuelve el litigio.

Qué podemos esperar de la Ley de Secretos Empresariales

En definitiva, la Ley de Secretos Empresariales resulta muy prometedora. Otorgar a las compañías la posibilidad de blindar determinados campos de conocimiento puede favorecer el desarrollo de nuevos productos y servicios. Además, al dejar en sus manos la configuración de una “protección razonable” se potenciarán nuevas y saludables prácticas.

Es de esperar que se desarrollen programas de protección de la confidencialidad, lo que revertirá en una mejor seguridad para la empresa y sus clientes. Además supondrá una nueva oportunidad de negocio para juristas y compliance officers.

Hace unos días hablábamos de cómo la transposición de la Directiva PSD2 facilitaría los perfiles comerciales tecnológicos. Y en esta ocasión son los abogados especializados en seguridad y ciberseguridad quienes están de enhorabuena.

Así, consideramos fundamental que las empresas inicien un análisis para detectar cuál de su información corporativa debería ser reservada. El establecimiento de un programa de confidencialidad les brindará la posibilidad de defender ágil y efectivamente sus secretos empresariales.

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Written by carlos guerrero

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