La insolvencia puede sobrevenirnos a todos. Y en los momentos inmediatamente anteriores, la mejor ayuda puede provenir de un abogado concursal. En Madrid mismo tenemos cientos de ejemplos mensuales de empresas, autónomos y particulares que se declaran en quiebra.

De hecho, a lo largo de 2018 fueron 941 las personas físicas y jurídicas que declararon su estado de insolvencia. Aunque esta cifra es un 17,55 % inferior a la registrada durante el ejercicio anterior, permite hacerse una idea de lo frecuente que es recurrir a un abogado concursal en Madrid.

Por eso hemos decidido reunir un listado momentos en los que la asistencia de estos profesionales es imprescindible. Contratar a un especialista en Derecho Concursal a tiempo puede evitar que se agrave la situación y suponer un importante ahorro de tiempo y dinero.

El concurso de acreedores en Madrid

El concurso es una herramienta ideada para proteger los derechos de crédito de los acreedores de un deudor insolvente. Cuando una empresa de la capital quiebra son muchos los operadores que se quedan sin poder cobrar.

Desde los proveedores hasta las entidades de crédito, pasando por clientes, socios e incluso los propios trabajadores quedarán desprotegidos. Por eso los ordenamientos jurídicos cuentan con herramientas de segunda oportunidad, que permiten reestructurar las deudas y buscar un nuevo cauce por el cual hacerlas efectivas.

Lo cierto es que resulta difícil recuperar la integridad del crédito cuando se declara un concurso. Sin embargo, siempre es preferible recuperarlo parcialmente a perderlo íntegramente.

Cómo funciona un concurso de acreedores

El concurso de acreedores es un proceso complejo, que se desarrolla a través de etapas judiciales y extrajudiciales. Así, su principal objetivo es lograr la viabilidad de la empresa, para evitar el impacto social que tendría su quiebra definitiva.

Para ello se articulan acuerdos extrajudiciales de pagos y renegociaciones de deuda. Mediante la introducción de quitas y esperas se reestructuran los créditos, de modo que resulte posible atender a su pago en la medida de lo posible.

Además, el concurso de acreedores puede introducir importantes modificaciones en la operativa empresarial. Por ejemplo, las facultades del insolvente pueden ser intervenidas por la autoridad judicial. También es posible que parte de la estructura productiva se enajene, e incluso que algunos de los acreedores se conviertan en accionistas de la empresa.

En definitiva, el abogado concursal en Madrid debe ser un perfecto conocedor del ecosistema empresarial de la capital. Debe ser un profesional acostumbrado a trabajar con sociedades y que se haya enfrentado anteriormente a situaciones de crisis.

Cabe recordar que determinadas conductas orientadas a retrasar el concurso o entorpecer el cobro de los acreedores pueden llevar a que el concurso sea declarado culpable e incluso a la concurrencia de delitos como la frustración de la ejecución. Por eso es imprescindible que el insolvente esté perfectamente asesorado desde el momento en que prevea que no va a poder hacer frente a sus deudas.

Igualmente, los acreedores que cuenten con un buen abogado concursal tendrán mayores posibilidades de cobrar la integridad de sus créditos. Incluso, en caso de que sea imposible recuperar todo lo debido, un buen especialista logrará un cobro más rápido y una mayor proporción de crédito satisfecho.

La insolvencia de particulares y autónomos madrileños

Como novedad tras la crisis, nuestro ordenamiento jurídico introdujo la posibilidad de que los particulares y autónomos se acogieran al sistema de segunda oportunidad. En este caso no hablamos de un concurso al uso, sino de una reestructuración de deuda seguida de la posibilidad de exoneración de lo impagable.

La Ley de Segunda Oportunidad ha permitido a miles de particulares librarse de deudas que no habrían podido ser satisfechas jamás. Se trata, por tanto, de una herramienta que matiza el principio de responsabilidad patrimonial universal (art. 1911 Código Civil) y permite desembarazarse de aquellas deudas que resulten impagables.

¿Funciona la Ley de Segunda Oportunidad?

Pese a tener sus detractores, la Ley de Segunda Oportunidad es efectiva. Por supuesto, su alcance dependerá de cada caso concreto. De hecho existen ciertos requisitos sin los cuales ni siquiera se podrá recurrir a ella.

Se trata, resumidamente, de poseer un historial crediticio limpio, carecer de antecedentes penales por delitos socioeconómicos e intentar renegociar la deuda. Y es que el mecanismo de segunda oportunidad no pretende ser una vía de escape a cualquier deudor. Al contrario, se limita a proteger a los deudores de buena fe que de pronto se encuentran en la insolvencia, sin haber mediado culpa por su parte.

Así, hace pocos días nos llegaba la noticia de un barcelonés que se libraba del pago de casi cuatro millones de euros gracias a la segunda oportunidad. Si echamos mano de la hemeroteca vemos casos similares, como el de la granadina que se ahorró el pago de tres millones de euros o el autónomo al que exoneraron de una deuda de dos millones de euros.

En definitiva, un buen abogado concursal en Madrid puede terminar con tus quebraderos de cabeza si, teniendo un historial limpio, te has visto en la insolvencia de pronto.

La transmisión de empresas

Otro supuesto interesante en que entra en juego el Derecho Concursal tiene que ver con la transmisión de empresas en pleno concurso. Así, la Ley Concursal permite que el insolvente transmita unidades productivas a sus acreedores.

Esta operación puede ser muy interesante tanto para el deudor como para sus trabajadores y acreedores. Al preferir la transmisión íntegra de la unidad productiva, el legislador apuesta por la continuidad de la actividad. Además, lo habitual es que estas unidades valgan más en su conjunto que si se disolvieran y se liquidaran sus componentes.

¿Realmente es rentable adquirir una unidad productiva en concurso?

El problema con este tipo de transmisiones es que el acreedor también adquirirá ciertas obligaciones. Así, el adquirente se subroga en la posición del concursado, lo que supone:

  • La cesión de contratos administrativos.
  • Igualmente, la cesión de licencias y autorizaciones que afecten a la continuidad de la actividad.
  • La exención del pago de los créditos adquiridos por el anterior titular (concursado), con excepción de los créditos laborales y de Seguridad Social.

Es decir, en principio el acreedor obtendrá una unidad productiva en funcionamiento, lo que puede suponer una adquisición muy rentable, ya que:

  • La unidad se encontrará libre de la mayoría de sus cargas.
  • Además, estará plenamente operativa.
  • Y el contexto concursal habrá devaluado su precio.

Pero también se llevará consigo los créditos que tuviera el acreedor con la Seguridad Social, así como las deudas salariales. En este sentido, numerosas Sentencias han establecido que la subrogación del adquirente se produce respecto de:

  • Los créditos anteriores y posteriores al concurso.
  • Y las deudas a trabajadores respecto a los que se ha subrogado y respecto a los que no.

Véanse, por ejemplo, los pronunciamientos del TSJ de Cataluña n.º 6233/2017 o del TSJ de Andalucía n.º 1941/2017.

En definitiva, adquirir una unidad productiva en un concurso puede ser una oportunidad de oro o representar la ruina. Por eso, antes de realizar este tipo de operaciones conviene que te dejes asesorar por un especialista.

Como ves, las ocasiones en que un abogado concursal en Madrid te puede ayudar son muy variadas. Y estas son tan solo las más frecuentes. ¿Quieres saber en qué otros escenarios podrás beneficiarte de su ayuda?

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Written by carlos guerrero

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