Aunque la industria del entretenimiento es una de las más potentes de la actualidad, todavía es difícil encontrar información sobre el contrato de publishing de videojuegos. Especialmente cuando la búsqueda se realiza en español.

Esto no puede dejar de sorprendernos, máxime cuando hablamos de un sector que generó 1.530 millones de euros en España durante el ejercicio pasado.

Por eso hemos preparado este artículo, donde te ofrecemos las bases que necesitas para entender el contenido y riesgos de un contrato de publishing de videojuegos.

La industria de los videojuegos en España

Como decimos, en 2018 la industria española de los videojuegos llegó a facturar 1.530 millones de euros. Esto supone un 12,6 % de crecimiento respecto al ejercicio anterior.

También implica que los videojuegos son el sector más rentable dentro de las industrias audiovisual y del entretenimiento. Según AEVI, el cine tan solo facturó 585,7 millones de euros, dejando atrás a la grabación musical que quedó en 237,2 millones.

Con estas cifras de vértigo, resulta evidente que la figura del abogado especializado en videojuegos va a ser cada vez más relevante. Tanto las compañías indie como los grandes distribuidores necesitan conocer el marco jurídico de la creación, edición y distribución.

Y, conociendo esta necesidad, vamos a adentrarnos en el contrato que nos ocupa.

Qué es el contrato de publishing de videojuegos

El contrato de publishing se enmarcaría dentro de los contratos de edición y distribución, cuyo contenido habitual incluye:

  • Cesiones de derechos de propiedad intelectual y derivados.
  • Copyright y royalties.
  • Reproducción y distribución de la obra.
  • Promoción de la obra.

Sin embargo, el contrato de publishing de videojuegos presenta algunas particularidades respecto a un contrato de edición al uso.

  • En primer lugar, la propia forma de distribución (que incluye la descarga o el uso online) deja obsoletas las consideraciones al respecto de “números de ejemplares” sujetos al contrato.
  • En segundo lugar, nuestra Ley de Propiedad Intelectual (LPI) configura un marco donde no caben las obras futuras o por encargo, cosa que sí se puede convenir en el marco de un contrato de publishing.

Por tanto, podemos definir el contrato de publishing de videojuegos como un pacto sui generis, cuyo contenido puede variar mucho dependiendo del caso.

Contenido habitual del contrato de publishing de videojuegos

Estos contratos se elaboran sobre la base de una cesión de propiedad intelectual y derechos de explotación. Por tanto, el creador del videojuego permite que el publisher explote económicamente su programa a cambio de recibir una contraprestación.

Sin embargo, lo más habitual es que estos contratos incluyan otras estipulaciones como:

Promoción

Actualmente, cualquier estudio indie puede publicar sus propias creaciones. Por tanto, no tendría sentido que firmaran con un publisher si no fuera porque este va a incrementar sus posibilidades de negocio.
Para ello el publisher elabora grandes campañas de marketing, donde invierte sus propios recursos. Por tanto, estos contratos suelen regular las acciones de promoción y comunicación relacionadas con la obra.

Financiación

Como hemos dicho, nuestra LPI se queda algo desfasada en este sentido, cerrándose a las obras por encargo.
Sí permite que una empresa ordene el desarrollo de un videojuego a su equipo y se quede con los derechos de propiedad intelectual y explotación. Pero en el sector de los videojuegos existen estudios independientes que pueden necesitar medios para finalizar su propio proyecto.

El contrato de publishing de videojuegos, por tanto, permite al distribuidor participar en la financiación del programa. De otro modo no sería posible desarrollar títulos AAA, que requieren de inversiones desorbitadas. Por ejemplo:

  • GTA V o Call of Duty costaron más de 200 millones de dólares en desarrollo (aunque muchos AAA cuestan en torno a los 20).
  • Para poder terminar Assasins’ Creed Origins hubo que contratar a más de 900 personas, lo que supuso más de 108 millones de dólares de coste anual.
  • Incluso un juego indie como Shovel Knight (desarrollado en tan solo dos años por un equipo de seis personas) requirió de un presupuesto de 1,44 millones de dólares.
  • Si nos vamos al sector de los juegos para smartphones, incluso un título de éxito como Monument Valley (con una facturación que supera los 6 millones de dólares) tuvo un coste de desarrollo de unos 768.300 euros, con un equipo de desarrollo de tan solo 8 personas. A 3,99 euros la descarga, esto supone que son necesarias 192.557 descargas tan solo para cubrir la inversión.

Explotación de los derechos de propiedad intelectual

Con los datos que hemos ofrecido, comprobarás que la explotación de un videojuego no es sencilla. De modo que hay que buscar formas de rentabilizarla, como la inclusión de publicidad, el diseño de packs de coleccionista, la inclusión de loot crates, la apertura a nuevas formas de comercialización (físico, descarga, plataformas como Steam, Stadia o Xbox Game Pass…).

Pero el mercado del videojuego no termina en el videojuego. El merchandising es una de las fuentes más rentables del sector. Además, cada vez son más frecuentes los eventos en vivo. Y el publisher siempre puede recurrir a vías de comercialización tradicionales como los libros o las películas.

En definitiva, la forma de explotación de un videojuego es compleja, por lo que debe estar contemplada en el contrato de publishing. Especialmente cuando la distribución por diferentes plataformas puede requerir ediciones en el código fuente e incluso la estética del juego.

Cierre del producto

También debemos considerar que el publisher suele estar interesado en comprobar la calidad del producto antes de sacarlo al mercado. Esto puede suponer cambios en su contenido o en mecánicas de juego, por ejemplo.

Generalmente el contrato de publishing de videojuegos contendrá una cláusula referente al control de calidad, a deadlines para las entregas y a la posibilidad de introducir cambios en el producto final.

En este sentido, hay que recordar que no todos los títulos se agotan en sí mismos. Si la propuesta permite desarrollar una saga es probable que el publisher se reserve el derecho de sacar nuevas ediciones, como ocurre cuando se editan franquicias.

Qué debes tener en cuenta al afrontar un contrato de publishing de videojuegos

Como ves, cuando te sientes ante un contrato de publishing este va a regular absolutamente todos los detalles relativos a tu videojuego. Probablemente incluya incluso cláusulas de exclusividad, no concurrencia u otras que podrían impedirte desarrollar otros productos o trabajar para otros publishers.

Estos contratos vinculan al desarrollador y al publisher durante mucho tiempo (quizás indefinidamente), así que tendrás que estudiar si te interesa firmarlo o renegociarlo. Un contrato muy restrictivo podría hacerte perder el control sobre el proyecto.

También podría “meterte en el cajón” (cosa que ocurre frecuentemente en el sector musical), incapacitándote para desarrollar nuevos proyectos y no dando al antiguo la promoción que debería.

En definitiva, lo más recomendable para el desarrollador es que deje la negociación y la interpretación jurídica en manos de un abogado con experiencia en el sector. Estos profesionales estarán al tanto de detalles como:

  • Asegurarse de que se limiten o compensen las solicitudes de modificaciones que te vayan a hacer los distribuidores. En caso contrario podrías encontrarte poniendo parches al código para adaptarlo a las exigencias de un cliente que termina rechazando el proyecto.
  • Garantizar una remuneración progresiva. De lo contrario, si la distribuidora concluye el proyecto anticipadamente (porque quiebra o pierde el interés en él, por ejemplo), podrías perder todo el esfuerzo invertido.
  • Incluir otras cláusulas de garantía, como indemnizaciones por terminación anticipada, desplazamientos de costes laborales y empresariales…

Esto no implica desentenderse del asunto, sino trabajar mano a mano con un asesor especializado. Recuerda que a la hora de firmar un contrato de publishing es importante desarrollar un plan de negocio y, probablemente, dotar al proyecto de una estructura empresarial apropiada.

Así que si tienes la ocasión de firmar un contrato de publishing, no olvides contratar a un abogado que entienda las implicaciones del negocio. Será una de las mejores inversiones de tu proyecto.

 

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Written by carlos guerrero

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